Publicado el Viernes 06 de junio de 2008
  Edición No. 951
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EL PERSONAJE

Anna Noggle
¿Puede alguien vivir sin la música?

En el coro de la iglesia encontró la música y siguió ese camino hasta los escenarios de ópera. La soprano norteamericana se presenta mañana en el Teatro Nacional, en ocasión del Festival Musical Alfredo de Saint Malo.

Esther M. Arjona

En algunos, el llamado de la música sucede de forma natural. En la calle, en la escuela o en la iglesia, o incluso como una herencia, ella se va acercando poco a poco hasta formar parte de su ser. Así le sucedió a Anna Noggle.

‘Mi interés por el canto empezó a una edad muy temprana, en la iglesia. Estuve expuesta allí a una variedad de estilos musicales que iban desde el gospel hasta himnos tradicionales mientras cantaba en el coro’, recuerda.

Y no es difícil cuando el gusto viene en los genes. ‘Mi mayor influencia, fuera de mis padres, fue mi abuelo, con quien tuve la fortuna de cantar’, nos cuenta en entrevista realizada a través de correo electrónico. Noggle recuerda a ese músico autodidacta como poseedor de una increíble voz natural de tenor y una más increíble personalidad.

‘En los momentos en que dudaba de mí misma, él siempre me dio el coraje para perseverar. Lo extraño todos los días’, asegura. Sin embargo, una cosa es disfrutar del canto y otra, vivir de la música.

‘Desde que tengo uso de razón, siempre quise ser veterinaria. Pero un día, por sugerencia de mi directora de coro de la escuela secundaria, una mujer a quien admiraba mucho, tomé la decisión de ejercer la música’, dice.

Aunque algunos escollos debieron ser superados. ‘Aún batallaba con el pánico escénico’, cuenta. Pero pensó que hay oportunidades que se presentan solo una vez en la vida y, cuando te llegan, debes aprovecharlas.

En todo caso, pensó Noggle, si las cosas no funcionaban como lo planeado, siempre habría la oportunidad de volver a la universidad para convertirse en una doctora de animales.

‘No me di cuenta hasta tiempo después cuánto la música [de cualquier géneroI me llena. ¿Puede alguno de nosotros vivir sin ella?’, se pregunta.

> Su carrera

Noggle estudió canto en la Universidad de Indiana; hizo su debut como solista en 2002 con la Orquesta Sinfónica de Toledo bajo la dirección de Awadagin Pratt, y su debut operístico en 2003 bajo la batuta de Richard Rosenberg en el Hot Springs Music Festival, en Arkansas, interpretando el rol de la Reina de la Noche de La Flauta Mágica de Mozart.

‘Disfruto de todo tipo de música, pero tengo cierta debilidad por la ópera, pues me permite salir de mi persona y ser alguien más por unas horas’, comenta la soprano.

Según ella, ‘el recorrido que un personaje te hace dar a través de una interpretación puede ser extenuante, pero a la vez estimulante. Adicionalmente cuando el intérprete envuelve a la audiencia al punto de que olvida que están viendo una interpretación, ese resultado final llena de satisfacción tanto a quien canta como a quien escucha’. Qué mejor manera de disfrutar de esa sensación que viviéndola en escenarios de distintas partes del mundo.

En Europa, Noggle hizo su primera presentación en el Rome Festival de Italia, interpretando a la condesa Alvaviva en Las Bodas de Fígaro de Mozart y posteriormente volvió a ejecutar el rol de la Reina de la Noche en el Taller Internacional de Ópera celebrado en Bourgas, Bulgaria.

En Estados Unidos, una de sus más recientes participaciones fue como solista con el National Chorale de Nueva York, en la sala de conciertos Avery Fisher, bajo la batuta de Martin Josman. Allí interpretó el rol de Madame de Tourvel en la ópera Dangerous Liaisons, de Conrad Susa, producida por Di Capo Opera Theatre de Nueva York.

Para esta misma agrupación, Noggle ha interpretado a Zozo en La Viuda Alegre de Lehár y el rol de Bella en la obra La Bella y la Bestia de Giannini.

En este momento dice estar presentando un papel soñado, el de Susannah, de la ópera Sussanah. ‘Estoy atraída no solo por la música de esta obra que contiene elementos de los himnos religiosos americanos y melodías folk a las que fui expuesta durante mi juventud, pero también por el intenso drama de la obra’, afirma.

Noggle (al centro) ha cantado en escenarios de Estados Unidos y Europa. Mañana se presentará en el Teatro Nacional en un recital.
Foto: James Martindale

> Grabaciones

La experiencia de Noggle no se limita a presentaciones en vivo. También cuenta con grabaciones, una faceta que no muchos intérpretes logran, sobre todo en el género clásico.

‘Pienso que son el fruto de años de trabajo arduo y dedicación, pero también de un montón de suerte’, afirma. ‘En el caso de mi primera grabación, tuve la fortuna de trabajar con un director llamado Richard Rosenberg en el Hot Springs Music Festival en Arkansas.

Luego de participar en 2003 como aprendiz en el festival, fui nuevamente invitada como artista invitada en 2006 para interpretar y grabar la ópera de 12 minutos de Louis Moreau Gotschalk, Escenas campestres cubanas, para el sello Naxos’.

Su segundo proyecto fue la grabación de la Bachiana No. 5 de Heitor Villa-Lobos, con el compositor y guitarrista panameño Emiliano-Pardo Tristán en 2007 para el sello Fermata Publications.

Sobre ella comenta que ‘un amigo muy cercano me pidió que participara en esta grabación sin hacer una audición formal. Estoy muy complacida de saber que ambas grabaciones han sido cálidamente recibidas’. Sobre Pardo Tristán, Noggle se deshace en halagos.

‘Emiliano, además de ser un músico talentoso y sensible, es también una de las personas más amables que pueda haber conocido. Tiene un gran respeto por la música que interpreta, uniendo la riqueza del conocimiento con su propio estilo creativo, dando como resultado una individualidad especial a cada obra. Su talento es infinito y para mí fue un absoluto honor y alegría trabajar con él. Espero ser lo suficientemente afortunada para colaborar con él nuevamente’.

‘Tengo cierta debilidad por la ópera, pues me permite salir de mi persona y ser alguien más por unas horas’, dice la soprano.
Foto: James Martindale

> Su visita a Panamá

Los nexos de Noggle con Panamá se mantienen; en esta ocasión participará como artista invitada del Festival Musical Alfredo de Saint Malo, que se ha desarrollado durante esta semana.

‘Estudié en la Universidad de Indiana con [el violinista panameñoI Luis Casal y a través de los años he desarrollado una relación muy cercana tanto con él como con su hermano Isaac. Por sugerencia de ellos envié una grabación al comité del festival y como resultado fui invitada a participar este año. Me siento honrada y conmovida por la invitación y espero representar con honor a mi país durante mi visita’. Mañana, en el Teatro Nacional, Noggle se presentará en un recital.

‘He tratado de incluir piezas que he llegado a amar a lo largo de los años. Entre estas, estaré encantada de interpretar dos canciones de Rachmaninoff, así como una aria de la ópera Susannah. También presentaré una aria de Carmen de Bizet y una conocida pieza americana, 'Glitter and be Gay', de la opereta Candide de Bernstein’, informa la intérprete.

Sobre sus expectativas, es muy clara. ‘Espero poder llevar a la audiencia en una jornada por esos 30 minutos, que salgan del teatro habiendo disfrutado la noche, y lograr, a cambio, que hayan desarrollado una mayor apreciación y entendimiento de la música’, responde en forma decidida.

Anna Noggle espera de su futuro resultados sencillos e interesantes: ‘Espero que mi carrera como intérprete continúe floreciendo como ha sucedido recientemente y que sea capaz de actuar en otras partes del mundo, compartiendo mi amor por la música con otras personas. Pero, aparte de la ópera y la música clásica, también estoy interesada en experimentar con otros estilos, estoy constantemente intrigada por la música nueva a la cual estoy expuesta. Entre estos géneros está el gospel, el folk y el rock (créanlo o no), por nombrar algunos’. A esto añade que ‘siempre fui una roquera de corazón’.

Pero el futuro no es algo que le preocupa mucho. ‘Vivo un día a la vez y le doy gracias a Dios por mi increíble vida y las experiencias que he tenido hasta ahora y por mi futuro’, concluye.


 
 
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