Publicado el Viernes 13 de junio de 2008
  Edición No. 952
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EL PERSONAJE

Carolina Dementiev
Sed de ganar

Ella está acostumbrada a triunfar en natación y en triatlón. Ahora como Señorita Panamá, asegura que está lista para ganar Miss Universo.

Ileana Pérez Burgos
Vestido Gaby Valenzuela, joyas Imperiale Joyeros y zapatos Nine West

Carolina Dementiev le dijo a su hermana Marisol que bajándose del escenario del concurso Realmente bella, la esperara con un pecan pie con helado, pues no había podido probar su postre favorito en meses. Y allí estaba su hermana con el dulce en la mano y el helado derretido esperando que todo acabara a las 6:00 de la mañana el 21 de mayo. . . cuando anunciaron que la ganadora era ‘Carolina Dementiev’.

‘Yo lloraba pero era porque veía a mi hermana comerse el pecan pie frente a mí’, cuenta la modelo de 19 años, que se convirtió en Señorita Panamá 2008 en la primera versión del concurso en formato reality.

Recibida la corona, después de más de 15 horas en el estudio de grabación para la final, este estudiante de Derecho tenía apenas tres semanas para prepararse para Miss Universo, pues parte este domingo 15 de junio y la final será el 13 de julio en Vietnam.

> Antes que modelo, atleta

Mucho antes de aparecer en vallas como modelo o de ser entrevistada como miss, Carolina Dementiev figuraba en los diarios por traer medallas al país en natación.

‘Entré a natación a los 5 años porque tenía una desviación en la columna’, cuenta Dementiev, pues con este deporte sus padres esperaban disminuir el problema, pero ella decidió llevarlo más allá. ‘Yo quería ser campeona’.

A los 10 años comenzó a entrenar dos veces al día, y hasta tres veces en vacaciones, y competía en la categoría Infantil B.

‘Mi meta era romper el récord de Eileen Coparropa y lo logré a los 14 años en 800 libres, se lo rompí por cuatro segundos’, cuenta la ex nadadora.

Ese año hubo grandes cambios en la vida de Dementiev. Sus padres se divorciaron y comenzó a modelar, pues no quería ser un gasto, sino ayudar económicamente a su madre.

A los 15 años se retiró de la natación.

‘Lamentablemente aquí en Panamá patrocinan el fútbol o el béisbol. . . fue más que todo por eso’, dice ella sobre la falta de apoyo económico. ‘Yo dije 'quiero ayudar a mi mamá'. [Con el modelajeI la ayudé a ella, me ayudé a mí, maduré muy rápido, me tocó sacrificar algo [la nataciónI, pero valió la pena’.

A los 16 años dice que extrañaba tanto el deporte que volvió, pero en triatlón (natación, ciclismo y atletismo).

‘Entrené por un año muy fuerte, y a los 17 años que fue el Centroamericano aquí en Panamá, me dieron el tercer lugar’, convirtiéndose en la campeona nacional (el primero y segundo lugar lo ocuparon atletas de otros países).

‘Es como esa obsesión que me entra de repente para poder conseguir las cosas’, dice la atleta convertida en modelo. ‘Como dice mi libro favorito El Secreto, los pensamientos se materializan en objetos y eso se llama la ley de la atracción. Una vez te visualices, lo vas a lograr'.

Ahora recalca que va por la corona de Miss Univers, con el ejercicio bien marcado en la agenda, pues se levanta a las 5:00 a. m. para correr 45 minutos, nadar una hora y luego pasar por el gimnasio a hacer pesas. Rebajó 15 libras para el concurso nacional, pero su entrenador le ha pedido que aumente de 5 a 6 libras de masa muscular antes de partir.

> Maletas llenas

Fotógrafo: Christian Torres
Producción de moda y maquillaje: Roberto Bonner
Peinado: Ricardo Flores
Locación: Biblioteca del Gamboa Rainforest Resort
Joyas: Imperiale Joyeros

Carolina dice que su gran ventaja es que como tiene cinco años en el modelaje, los diseñadores, stylists, agentes de modelos y directores de campañas de publicidad son sus viejos amigos y le están llenando las maletas.

Sara Bassan, Gaby y Norma Valenzuela, Federico Visuetti, Greta Bayo y Michelle Nassar le prestarán ropa. Su tía Nikki (Nikki de Roy, de Physical, su agencia de modelaje) le diseñará el traje de noche y el de entrevista con el jurado.

De las tiendas Estampa -de cuya campaña Carolina es imagen-, puede llevarse lo que quiera, y Steve Madden le dará zapatos.

‘Vestirse por un mes, tres veces al día. ¿Te imaginas cuánta ropa tengo que llevar? ¿Cuántas maletas? No todo puede ser de diseñador porque los diseñadores no tienen tanta ropa’, comenta.

Misses anteriores han comentado que le puede costar de 12 mil a 15 mil dólares preparar el ajuar de competencia, pero Carolina asegura que hasta ahora ‘Gracias a Dios, yo de mi bolsillo no he tenido que sacar nada’.

Por lo pronto se está concentrando en tratar de reducir el equipaje de 10 maletas a 8, y en esto la ayudarán Julio Burgos y Ed Domínguez, expertos en empacar a las misses.

Ella navegó en internet para aprender sobre la cultura vietnamita y descubrió que el rojo y el dorado son colores importantes para ellos, y que los peces son un símbolo tradicional —‘así como la cruz para nosotros’, dice— y que además son una sociedad conservadora donde el biquini no es del todo aceptado. Así que llamó a la diseñadora de vestidos de baño colombiana Victoria Ruiz y le encargó un triquini rojo con peces dorados pintados a mano.

Ese será uno de los atuendos para las fotos del composite que regalará a los fans, y también se retratará con el traje tradicional de Vietnam, que le prestó la esposa del embajador de este país en Panamá. Ella va lista para hacerse popular entre los vietnamitas.

> Ajetreo de 'miss'

A las 6:00 a. m. Carolina estaba en el lobby del Gamboa Rainforest Resort lista para la sesión. Se acababa de cambiar su ropa de ejercicio en el >>> >>> carro, y quería un café con leche descremada, ‘no puedo vivir sin café’, y con un suspiro recordó que hace mucho no se toma un frapuchino.

Llevaba una botella de agua Volvic de fresa, una cartera Louis Vuitton y una maletita negra con blower y mucho Lubriderm.

‘Dale la terapia, por favor’, pide Ricardo Flores, quien la peinaba todos los días desde que comenzó el reality.

‘La manera de mantenerla quieta es darle el celular’, dice el estilista. Carolina se entretiene revisando los correos en su blackberry mientras él la peina. Ningún mensaje es de un enamorado, pues reconoce con tristeza que no tiene novio.

‘Es permitido caerse pero obligatorio levantarse’, esgrime la miss al poco rato.

‘La mujer de los dichos’, dice Flores sonriendo. ‘Siempre tenía uno’ [durante el concursoI.

Sobre las críticas al concurso en su faceta reality, Dementiev dice que ‘entiendo la parte de que a la gente no le gustó porque estamos acostumbrados a un concurso donde están 15 ó 20 chicas y todo mundo quiere ir. Ya no vimos esa parte pero vamos a verlo por el lado positivo. La gente se identifica con la que ganó, la gente ya sabe cómo soy, sabe lo bueno y lo malo mío, y se metieron en el papel como si ellos fueran los que están concursando y eso es bueno’.

Todo esto lo dice frente a un equipo de producción de tres personas que la sigue a todas partes, para registrar cada uno de sus movimientos, como si el reality aún no hubiese acabado.

> La llamada de Venezuela

Rafael Monzant, representante del gurú de misses Osmel Sousa, la llamó para ofrecerle una preparación al estilo Miss Venezuela.

‘Según ellos, Panamá no tiene la capacidad para entrenar a una miss, y yo le dije ‘no, señor, de aquí salió una Justine Pasek y salió de la mejor manera’, dice Dementiev.

Comenta que le dijeron que incluso más adelante le podían cambiar la nacionalidad a venezolana para que concursara por ese país —‘perdieron la razón’—, y añade que lo primero que le recomendaron hacer fue operarse la nariz, la boca y los senos, y ella les lanzó un ‘no, señores, no hay mujer más bella que la natural’.

Pese a sus respuestas defensivas, por un momento se sintió nerviosa por la insistencia de los venezolanos y llamó a Justine (Miss Universo 2003).

‘Ella me dijo 'Carolina, si alguien de Venezuela te entrena, te van convertir tu estilo, y cuál fue el primer consejo que yo te di: sé lo que tú eres y tú no eres para que te conviertan en una venezolana, empezando por allí, ya tú sabes la decisión que tienes que tomar’.

Así que la repuesta de Carolina fue un rotundo 'no'.

‘Chuleta, yo sí soy guapa. Ay, Dios mío solo me falta la corona de Miss Universo’, dice bromeando cuando se mira al espejo entre un cambio de ropa y otro.

‘Tú toma que yo te poso lo que quieras’, le dice al fotógrafo Christian Torres.

Cuenta Dementiev que al iniciar el concurso la criticaron porque parecía demasiado segura de sí misma y le dijeron que no era humilde, pero que al final esas mismas personas reconocieron que se habían equivocado.

Entonces ¿sí eres humilde?

‘Por supuesto, humildad no significa si tienes más o menos, humildad significa si tienes empatía, empatía es saber ponerse en los zapatos de los demás y yo sé ponerme en los zapatos de los demás porque lo he hecho’.


 
 
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