Buscando la libertad
José S. Canto A.
El endeudamiento crónico de muchas personas es cíclico. Pagan y nuevamente vuelven a las mismas andanzas, pues siguen comportándose según los mismos pensamientos y visión que los llevan a actuar en su contra, al no tener claras sus metas y menos tener un plan de vida que les conduzca a liberarse de la esclavitud de este estilo de vida. Conozco personas que tienen más de 20 años de vivir con grandes niveles de endeudamiento que consideran ‘normal’, aunque en privado añoran una vida libre de deudas.
Romper el ciclo de las deudas es posible y el proceso toma tiempo y supone mucha disciplina, confianza en nosotros mismos y una fe inquebrantable en que lo podemos lograr.
Como nuestros pensamientos y actitudes son los que controlan lo que hacemos con nuestro dinero, es preciso identificar esos pensamientos negativos.
Usted puede tomar un primer paso para romper el ciclo de la deuda fijándose metas.
Encontramos a muchas personas que dicen constantemente ‘quiero alcanzar esta meta que me he fijado, pero tengo estos problemas monetarios que no me permiten libertad de movimiento’, y como están convencidos de que esto es así y de que no lo pueden cambiar, jamás saldrán del hoyo en que están.
Una buena manera de empezar es liberarnos de cosas que están tomando espacio en nuestra vida. Libros, ropa, comida que estamos acumulando y que ya no usamos. Mire todo lo que usted no ha usado por más de un año y encuentre la manera de venderlo o cambiarlo por algún otro artículo o servicio. Regálelo a alguien que lo pudiera necesitar.
Si usted tiene deudas que pagar y tiene ahorros por los que actualmente recibe un mísero interés, no retenga el dinero y menos se diga ‘pagaré estas deudas más tarde cuando tenga más dinero, de manera que no tenga que tocar mis ahorros’. Libere ese dinero, pues el dinero al ponerse en movimiento genera energías, póngalo dentro del universo. Úselo para disminuir y saldar sus deudas. No retrase los pagos que pueda hacer hoy.
Parte del proceso de obtención de la libertad financiera personal tiene que ver con las deudas que otros tienen con usted. Si usted ha prestado dinero en el pasado o dado crédito y sabe que las posibilidades de que le paguen son muy remotas, libere de esa deuda a sus acreedores. Llámelos, escríbales o dígales que vean lo que le adeudan como un regalo que usted les hizo cuando lo requerían y que mejor no le paguen. Usted entonces hace posible que ese dinero venga a usted de alguna otra fuente.
Cuando pague sus deudas, entiérrelas una por una y dé gracias por la propiedad o bien que esas deudas pagadas representan. Alégrese de su éxito en este sentido y aprenda a ser agradecido y benevolente con otros y con usted mismo.
Cuando haya logrado sus metas, mire dentro de usted mismo y dé gracias a Dios, a la vida, al universo, a quien usted quiera, por sus logros, y brinde algo en retorno a aquellos que lo hayan ayudado a lograr su prosperidad.
Recuerde que hay veces en que uno mismo es su peor enemigo y no hace nada para cambiar su actual situación. Esto podría ocurrir, por ejemplo, si usted se niega a aceptar su propia prosperidad en cualquier forma que esta tenga. En tanto, si cree en la opción de prosperidad, de repente la gente en torno suyo le empezará a regalar cosas. No rechace estos regalos como si fueran obras de caridad. Usted merece lo mejor, merece reconocimiento, agradecimiento, alegría, pero usted debe estar convencido de esto. El orgullo muchas veces le puede impedir aceptar lo bueno de la vida y de las personas. Practique dar y recibir regalos, elogios, tiempo, y verá que todo cambia. Valore lo que tiene, lo que ha logrado con esfuerzo propio y siga en el camino de su prosperidad. Esa es la ruta hacia el logro de la libertad financiera personal.
El autor es asesor financiero personal
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