Publicado el Viernes 20 de junio de 2008
  Edición No. 953
| Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
Secciones  
Sólo para ellas
Sólo para ellos
Ventana abierta
Por la sombrita
Esta semana
Conversación
Finanzas
Belleza
Salud
Lista de Ellas
Diario de mamá
Moda
Evento
De la cocina
Horóscopo
Ediciones anteriores
Suplementos  
Martes Financiero
Pulso de la Nación
Recetario
AprendoWeb
MODA
Prendas eternas

Hay ropa y accesorios en tu ajuar que se convertirán en un legado chic para tu familia. Sólo debes saber qué comprar y qué guardar.

Roberto Bonner e Ileana Pérez Burgos

Sabias mujeres, en cuestión de estilo, no botan todo lo que tienen cuando pasa de moda, sino que guardan algunas piezas porque entienden que no solo la tendencia puede volver, o que lo vintage puede hacerse vigente, sino porque aprecian esos hallazgos de la moda como verdaderos desenterramientos de tesoros, y comprenden que una pieza, así sea de fantasía, no solo recoge el talento de alguien, sino también su historia.

Desde la vitrina de la tienda

Patricia Maduro es una mujer discreta que huye de las cámaras y no acepta entrevistas. Pero si le tocan el tema de los accesorios, no podrá resistirse a dar su apasionada impresión sobre el asunto.

Es una amante de la fantasía fina, desde aquellos tiempos en que era la encargada de comprarla para las tiendas Félix B. Maduro. Entonces, se convirtió en una seria coleccionista de accesorios. Los guarda en bolsitas plásticas transparentes, debidamente identificados con el año en que fueron comprados y la marca o diseñador; estas piezas las considera tan heredables como cualquier joya.

Maduro está convencida de que todo estilo vuelve, así sea refrescado, pero el patrón es el mismo.

Lo que tiene guardado no lo ve como meros aretes o collares, sino como obras de arte de la orfebrería, y le fascina la manera en que cada una de estas piezas puede cambiar radicalmente un atuendo.

Aretes de los años 80.
Collar de los años 70.

Cadenas y cadenas

Zanya López con mucho entusiasmo promueve las asociaciones benéficas en que participa, y también es intensa al hablar de accesorios. Reconoce con una risa que ‘yo soy de enchercherarme mucho’, y todo aquello que le gusta, lo guarda por la sencilla razón de que le gusta y punto. ‘Guardo de todo. . . las cosas vuelven, regresan’, dice.

Todavía no ha vuelto usar piezas que llevan más de una década guardadas, como cinturones de cuero con hebillas de cloisonne, cadenas con cruces o bufandas, pero asegura que ‘si estuviera un poquito más delgada, vuelvo y me las trabo. Las correas me atrevo a ponérmelas. Ya van a venir, van a ver, se volverán locas por las correas’, dice entre risas.

Cuenta que en ocasiones sus hijas descubren algo guardado en su armario y gritan ‘¡Mamá, eso está de última moda!’, y toman prestadas, sobre todo, sus carteras de noche.

‘Todo lo que tú tienes es mío’, le dice su nieta mayor, y así será dice Zanya, repartido entre sus cuatros hijas y sus nietas.

Correa de cadenas y monedas.
Aretes de años 80.

Entre los muebles olvidados

Elsie Arrocha es anticuaria, se dedica a recolectar muebles antiguos para luego venderlos. Cuando llega a una casa a comprar los muebles de una mujer fallecida, ella siempre pregunta ‘bueno ¿y la fantasía?’

‘Las familias tradicionales creen que las prendas buenas, las que están en el banco, son lo más importante’, cuenta, explicando que entonces no se interesan por las piezas de fantasía o accesorios como carteras de diseñador de la pariente difunta y están dispuestos a venderlas.

Ella recalca que una mujer que ha recorrido el mundo siempre tiene piezas de fantasía que son verdaderos tesoros, y por eso nunca deja de hacer la pregunta.

‘Toda pieza de joyería, sea de fantasía como de verdad, tiene su propia magia, identifica a una mujer en todo el sentido de la palabra’.

Aunque ella no se dedica a vender este tipo de piezas, tiene siete clientes ‘de gusto exquisito’ que le piden estos accesorios.

Correa Yves Saint Laurent.
Collar Yves Saint Laurent.

No obstante, tanto Elsie como su hermana también coleccionan este tipo de piezas, aunque se contienen al comprar pues consideran que tienen bastante.

‘Yo soy más de una época de glamour para coleccionar porque a mis 14 años ya coleccionaba y fui estudiando a través de libros qué debía coleccionar y qué no’.

Entre los hallazgos que se han quedado en casa están una cartera Gucci de sobre de piel de avestruz ‘que es un espectáculo’, y una Yves Saint Laurent.

De este último diseñador, Arrocha tiene una anécdota especial. A finales del año pasado conoció a Ana Vargas, una panameña que se fue a Bélgica a estudiar y terminó convertida en modelo en los años 60 para Yves Saint Laurent, ‘una mujer que además de haber adorado el glamour tiene un corazón espiritual’, dice Arrocha.

Vargas conservaba de aquellos años piezas de fantasía obsequio del diseñador y aceptó vender algunas a Elsie.

‘Cuando me lo ofreció me dijo 'Saint Laurent me lo regaló porque decía que ese collar me representaba a mí’, cuenta.


 
 
 
Corporación La Prensa - Todos los Derechos Reservados 2007