Publicado el Viernes 27 de junio de 2008
  Edición No. 954
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EL PERSONAJE
Jorge Ramón Arosemena Román
El guía del saber

Con formación en filosofía y sociología, el único director ejecutivo que ha tenido hasta ahora la Ciudad del Saber es un hombre creyente en el poder de la educación, la religión y la familia.

VANNIE ARROCHA MORÁN

Frente a las esclusas de Miraflores está la entrada principal de Ciudad del Saber (CDS), lo que fue hasta 1999 la base militar Fort Clayton. En el primer edificio a mano derecha está ubicado el edificio 104, que alberga las oficinas administrativas, entre ellas la de Jorge Ramón Arosemena Román, director ejecutivo de la CDS desde que se creó la dirección ejecutiva en 1997.

Este filósofo y sociólogo hace 10 años dejó la vicerrectoría de la Universidad de Panamá para asumir el cargo que ocupa actualmente.

Pero no crea que su oficina siempre estuvo ubicada allí. Describe Arosemena que ‘empezamos tres personas en un dúplex que nos prestaron en La Boca, con un teléfono y una computadora, pero con una idea extraordinaria’. Mas hoy, dentro de las 120 hectáreas que le fueron cedidas en Clayton, la CDS cuenta con una comunidad de algo más de cinco mil personas, como estudiantes, científicos y personal de organismos internacionales.

> Parlamento familiar

Según narra Arosemena, algunos amigos y parientes estuvieron en contra de su decisión, pero él creía en el proyecto y su familia también, y para él eso bastó. ‘Antes de aceptar [la dirección ejecutiva de la CDSI, hice una pequeña asamblea familiar con mi esposa y mis cuatro hijos, y todos estuvieron de acuerdo en que valía la pena involucrarse en un proyecto de tanta visión, como lo era transformar una base militar en un centro internacional de investigación, cultura y tecnología’, argumenta.

Las fotos familiares están por doquier en su oficina. ‘Hemos constituido una hermosa familia’, dice. ‘Mi esposa Bárbara es educadora también, socióloga de formación’.

Sus cuatro hijos —Teresa, Ricardo, Miguel y María de la Paz— se educaron en la Universidad de Notre Dame, en Indiana, y están casados. Teresa y Ricardo, los dos mayores, le han dado cuatro nietos a Arosemena.

De sus padres dice que ‘fueron personas que nos marcaron mucho, nos inculcaron principios vividos, no tan teóricos: el respeto a las personas por ser personas, la igualdad’.

Hace una pausa, endurece su rostro y continúa: ‘El ejemplo más permanente era por mi papá, quien tomaba parte de nuestra ropa y la regalaba. Ni se le ocurría preguntarnos porque le parecía tan elemental compartir con otros que tuvieran menos’.

> Sin saco ni corbata

El área del Parque Herrera y Las Bóvedas en el Casco Antiguo de la ciudad son los principales testigos de los primeros años de vida de este hombre. Cuenta que allí vivió hasta la edad de 15 años. ‘El Casco Viejo me es muy querido. Para mí sigue siendo el área más linda de la ciudad de Panamá, sobre todo ahora que se está recuperando, porque se llegó a deteriorar físicamente mucho’. Indica que a sus hijos los llevaba a visitar esta área de la ciudad y que ahora lo hace con sus nietos. Un risueño Arosemena asegura estar disfrutando su rol de abuelo.

Cuando se quita el saco, el director ejecutivo de la CDS es un fervoroso deportista. Fascinado con el tenis, trata de jugarlo dos veces por semana. Es fanático del béisbol e hincha de los Cardenales de Saint Louis y también gusta de ver fútbol; y apoyaba a Italia en la Eurocopa 2008.

Antes de que formara su familia estuvo estudiando para sacerdote. ‘Yo fui jesuita, estuve siete años y meses como seminarista, o sea que la religión para mí es un valor fundamental’, explica, y añade que se retiró porque se percató de que su vocación era ‘trabajar por la gente y para la gente y no necesariamente ser sacerdote’.

> Rindiendo cuentas

¿Qué es la CDS? ‘Esta es una fundación privada sin fines de lucro, pero que tiene unas características muy especiales; tiene una junta de síndicos formada por 25 personas, donde hay representantes del grupo académico-científico, empresarial, laboral, del Gobierno y de la Asamblea Legislativa. Eso le da una gran riqueza a la fundación’.

El crecimiento de la CDS superó los pronósticos de los estudios de factibilidad, asegura su director ejecutivo, por tanto, sus 120 hectáreas ya están al tope. ‘El 88% [de la infraestructuraI de la CDS está ocupada y el 12% está en remodelación y comprometido’, sustenta.

Fuera de Clayton hay un centro de investigación de biología marina en Bocas del Toro, ocupado por una universidad de Estados Unidos.

Según Arosemena, la CDS beneficia al país de múltiples maneras, comenzando por su imagen. ‘La CDS es conocida ampliamente internacionalmente’, expresa con denotado orgullo. Menciona que hace pocos días, ‘el último visitante distinguido fue el presidente de Uruguay [Tabaré VázquezI, quien pidió conocer qué era la CDS’. Asimismo la CDS ha sido visitada por otros presidentes curiosos por esta iniciativa panameña, como Luiz Lula Da Silva, presidente de Brasil.

Además, ‘genera ingresos directamente porque estudiantes, profesores, empresarios de afuera vienen a participar ya sea en un programa académico, en una empresa o centro de investigación. También abre puestos y oportunidades de formación e investigación para panameños’, comenta este creyente en el poder de la educación. Agrega que entre las 63 empresas, 30 programas académicos y alrededor de 40 organismos internacionales, se han generado en la CDS ‘dos mil em-pleos bien remunerados’.

Con respecto al presupuesto, ‘la Fundación CDS, para este año, está operando 13 millones, de los cuales 7. 5 aproximadamente se destinaron a inversiones en mejoras de edificios existentes, adición de estacionamientos y construcción de nuevos edificios’, aclara el sociólogo.

Promete que el verdor de Clayton se seguirá explotando, pues afirma que una de las metas planteadas es ‘convertir a la CDS en una ciudad verde, donde haya modelos de reciclaje, parámetros de sostenibilidad y utilización de nuevas formas de energía, de energía limpia’.

Son muchos los programas y proyectos que se están efectuando en la CDS. Por ejemplo, ‘ya se aprobó la creación de un centro de energías renovables no tradicionales, con el apoyo del grupo Mondragón de España. También la creación de un centro de investigación hidráulica, que se está haciendo en conjunto con la Autoridad del Canal de Panamá, la Universidad Tecnológica de Panamá, la Universidad de Miami, que da toda la asesoría técnica y la CDS como coordinadora’.

Arosemena explica que la importancia de este proyecto consiste en que será un gran túnel de agua que permitirá hacer estudios sobre la resistencia de materiales, que no sólo beneficiará a Panamá sino al mundo entero, con el tema del calentamiento del planeta.

¿Cómo seguir creciendo si no disponen de terreno? ‘Ya hemos hecho una solicitud formal ante el Ministerio de Economía y Finanzas de un globo de 70 hectáreas’, dice, aclarando que aún no conocen la respuesta.

La CDS cumple 10 años en julio y los celebrará de una forma muy particular. ‘El Estado nos dio una propiedad valiosísima, por eso el próximo mes, vamos a hacer una rendición de cuentas a todo el país: qué hemos hecho con el patrimonio que recibimos, dónde estamos y hacia dónde vamos’, afirma Arosemena.

Según el director académico adjunto de la Ciudad del Saber, Guillermo Castro, Arosemena es el hombre que ‘guía el arado con el que todos rotulamos este suelo’.

> Perspectiva de la educación

Desde 1971 hasta 2005, Jorge Arosemena fue docente de la Universidad de Panamá. Confiesa que la docencia fue ‘algo que disfruté cada día y que me costó dejar, pero tuve que hacerlo porque la CDS demanda demasiado’.

Por su trayectoria en el ámbito de la enseñanza a Arosemena no se le podía condonar la pregunta sobre a qué debe aspirar la educación superior panameña. ‘A los jóvenes les va a tocar defenderse en varios campos a lo largo de su vida, entonces hay que estar preparados para analizar, entender y manejar mucha información y hacer sentir esa información’. Por tanto, apunta que ‘las universidades deben dar herramientas de aprendizaje para que uno siga aprendiendo el resto de su vida. No es como 40 años atrás cuando estudiar una carrera te equiparaba para toda la vida. Eso ya no existe’. Por eso advierte que las universidades deben ofrecer una formación básica y una especialidad, a sabiendas de que las profesiones van a seguir modificándose. Añade también que los planes de las carreras universitarias deben estructurarse para que constantemente sean revisados, en ciclos de cinco años.

Hablando de enseñanza, de alguna manera vuelve a relucir su rol de abuelo. Dice que se sorprende de que su nieto Pablo, de cinco años, conozca tanto de animales. ‘Se impacienta conmigo por ser yo tan grande y no saber diferenciar los dinosaurios’.


 
 
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