Publicado el Viernes 27 de junio de 2008
  Edición No. 954
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Un reporte reciente sostiene que la mujer sufre más de ansiedad económica que el hombre, aunque cuando tenga trabajo, sea educada y esté casada.

Ileana Pérez Burgos

‘Qué voy a hacer si necesitamos para la escuela, para la comida, para pagar la luz'. . . uno comienza con las preocupaciones, de dónde voy a agarrar si no tenemos lo suficiente’, comenta la fonoaudióloga Leida Nieves, quien es el único sustento de sus cuatro hijos. Para liberar el estrés, se matriculó en los cursos de costura de la Fundación San Felipe, porque así también aprende más sobre su pasatiempo favorito, que por estos días también la ayuda económicamente, pues los vecinos le piden que les arregle un vestido o les coja una basta. ‘Esas son las cositas con las que más o menos me estoy nivelando por el momento’, dice.

Su preocupación por la economía del hogar es común a la de la mayoría de las mujeres, que además sufren más por esto que los hombres. A esta conclusión llegó el análisis que realizó el Instituto de Investigación de Políticas para la Mujer (IWPR, por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, sobre un sondeo de la Fundación Rockefeller. El sondeo del trabajador estadounidense se realizó en febrero 2007 y el reporte del IWPR se presentó este año.

‘La mayoría de las mujeres pasa la mayor parte de sus vidas en un hogar que incluye hombres (padres, esposos o relaciones íntimas). Aún así, las mujeres y los hombres no comparten el mismo sentido de seguridad económica, ni siquiera comparten una experiencia similar de apuros económicos’, dice el reporte. ‘Las mujeres son más vulnerables que los hombres pues sufren más de ingresos bajos y privación económica, porque sus salarios son menores y su responsabilidad de crianza de los hijos es mayor’.

Aunque el estudio se refiere a la mujer estadounidense, se encuentran semejanzas con la realidad de las panameñas y las mujeres en general.

> Para la mujer es diferente

El reporte presentó hallazgos claves que arrojan luces sobre la realidad económica actual de la mujer

• ‘Las mujeres tienen sentimientos más palpables de ansiedad económica que los hombres, tanto por su circunstancia actual como mirando hacia el futuro’, detalla el reporte, a lo que añade cifras:

El presente. Tres de cada 10 mujeres están preocupadas por su seguridad económica (29%), en comparación con dos de cada 10 hombres (19%).

El futuro. Dos tercios de las mujeres temen que no están ahorrando lo suficiente para la jubilación (63%), pero solo la mitad de los hombres comparte esa preocupación (51%).

• ‘Ni el trabajo ni el matrimonio ni la educación protege a las mujeres de los sentimientos de inseguridad económica’.

Con educación. Entre las graduadas de universidad, dos de cada 10 mujeres están preocupadas (20%), pero solo cerca de uno de cada 10 hombres lo está (14%).

Este análisis se ajusta a la experiencia de Nieves, pues pese a tener una licenciatura no logra conseguir un trabajo permanente; sus ingresos vienen de la atención de pacientes a domicilio.

‘Estoy considerando en este momento que mi esfuerzo fue en vano’, asegura, ‘porque cuando yo estaba en la universidad, mi esposo quedó desempleado y para poder continuar estudiando yo tuve que hacer trabajo por matrícula. Yo iba en las mañanas a mis prácticas en el hospital, luego iba a trabajar a la universidad y me quedaba a estudiar. Llegaba a mi casa en la noche cuando mis hijos ya casi estaban durmiendo. Yo digo 'cónchole', todo ese sacrificio, todo eso por lo que he tenido que pasar, ¿se va a quedar en nada?’.

Mamás preocupadas. ‘Cerca de tres de cada 10 madres casadas se preocupan por la seguridad económica (27%), mientras solo dos de cada 10 padres casados lo hacen (21%)’, registra el estudio.

Irene de Arosemena ahora que está jubilada ha podido tomar clases para hacer colchas, algo que había postergado, como muchas otras cosas, preocupada por las necesidades de sus hijas.

Cuenta que ella siempre ha manejado las finanzas de su hogar y nunca dejó de preocuparle lo económico, pese a tener el apoyo de su esposo.

‘[NecesitasI una buena relación de pareja para poder capear los temporales, porque cuando uno tiene un matrimonio estable, que es la suerte que he tenido, se comparten los problemas económicos y todo’, explica.

Pero ese compartir no la exime de preocupaciones. ‘Cuando vienen los imprevistos, cuando todo empieza a subir, como ahora. Tienes un presupuesto para comida y vas al supermercado y lo tienes que aumentar, eso es angustia para la mujer que maneja la casa. El hombre dice sencillamente 'bueno, se acabó’.

Leida Nieves también acepta que aún cuando estuvo casada sufría de ansiedad económica.

‘Si había para gastar yo decía 'no puedo estar gastando en unos zapatos cuando yo sé que ese dinero lo voy a necesitar'. Mi esposo me decía 'pero Leida, tienes que dejar un poco las preocupaciones del hogar y pensar un poquito más en ti’.

• ‘Las madres solteras enfrentan un doble riesgo: salarios más bajos porque son mujeres, y más estrés financiero por la crianza de los hijos. Las madres tienen 50% más probabilidades que los padres de tener que dejar de comprar algo que sus hijos necesitan porque no lo pueden pagar (32% de madres contra 21% de los padres tienen esta experiencia). Y las madres están en mayor riesgo de perder sus trabajos (24%) que los padres (16%) o que mujeres y hombres sin hijos (13% y 15%, respectivamente)’.

Jessica, de 25 años, es madre soltera de una niña de un año, y asegura que sufre para ganar cada real y también sufre cuando los gasta. ‘Las cosas para bebés no son baratas y como estoy sola trato de extender mi sueldo al máximo’. Ella recibe un dinero del padre de su hija, que suma a su salario, pero entre el súper, la casa y el maternal no le queda mucho para darse lujos, ‘todo lo que me sobra lo pongo en una cuenta para la educación de la niña’.

En cuestiones de dinero, las mujeres seguimos llevando desventaja sobre los hombres, y eso hace que el tema económico nos angustie más.

Mirando hacia atrás, desde su perspectiva de jubilada, Irene de Arosemena considera que ‘hay etapas en la vida en que yo creo que uno se preocupa demasiado; a mis hijas espero poderles meter en la cabeza 'calma, calma’, comenta.

El reporte del IWPR sugiere como solución que ‘las políticas y programas deben reflejar la realidad de la mujer, experiencias específicas, sin presumir que el género no importa más’.


 
 
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