Cynthia Guy
Mundo de sonidos
Descubrió la vida silente de quienes padecen de pérdida auditiva y decidió hacer algo por ellos en su país natal, Panamá. Su esfuerzo podría ser premiado por Cartier.
MARÍA DEL PILAR MÉNDEZ
Una mañana de 2006, Stuart Guy, de 84 años, despertó en su casa de Saint Louis con una pérdida súbita de la audición.
Su esposa, la anestesióloga panameña Cynthia Guy, cuenta que la capacidad auditiva de su esposo había ido disminuyendo como parte del proceso de envejecimiento, pero un buen día simplemente ya no escuchaba nada.
‘Yo no estaba muy enterada de cómo vivía una persona con pérdida auditiva y rápidamente tuve que aprender. La comunicación con mi esposo fue difícil’, explica.
Él fue diagnosticado con una pérdida súbita neurosensorial. Dice la doctora que cuando se llega a este dictamen ‘los médicos no te dan ninguna esperanza de que algo se pueda hacer. Decían que era muy viejo, que para qué, pero es calidad de vida y a cualquier edad hay que tenerla’.
Para ella esto era una gran preocupación. ‘Él se deprimió muchísimo porque era muy activo y de repente quedó desconectado del mundo’.
La mayor de sus dos hijas, Michelle Guy, quien es doctora de medicina interna y profesora en la Universidad de California, le comentó que en el hospital donde trabajaba le habían colocado un implante coclear a un paciente para solucionar su pérdida auditiva.
La doctora Guy averiguó todo sobre el tema. ‘Es un dispositivo auditivo electrónico que se inserta en la cóclea (oído interno), por medio >>>
>>>de un procedimiento quirúrgico. Después se agrega un procesador de sonido que tiene la apariencia de un audífono, pero no lo es. Los sensores transmiten los sonidos a la cóclea, de allí viajan al nervio auditivo, hasta llegar al cerebro, en donde se interpreta la palabra hablada o los sonidos del entorno’.
Cuatro meses después de perder la audición, a su esposo le pusieron un implante coclear. ‘Esto cambió su vida en todos los aspectos’.
‘La gente siempre se pregunta qué es peor, si perder la vista o la audición. Las ceguera nos separa de las cosas, pero la sordera profunda nos separa de las emociones, porque si uno no puede oír, no siente. Las dos son terribles, pero cuando vi lo que mi esposo padeció, me motivó’.
Es así que a Cynthia Guy le surge la idea de traer la tecnología de los implantes cocleares a su
natal Panamá, razón por la que los premios Cartier a la iniciativa de la mujer han puesto especial atención a su trabajo.
> El IICSA
Según la Primera Encuesta Nacional de Personas con Discapacidad, realizada en 2006, de los cerca de 78 mil panameños que tienen algún tipo de discapacidad, unas 25 mil personas podrían ser candidatas para el implante que le devolvió la audición a Stuart Guy.
‘Yo estaba jubilada, pero la verdad la jubilación y yo no nos llevamos muy bien, así que llamé a una amiga en Panamá para preguntarle si aquí se hacían los implantes cocleares. Ella averiguó y resultó que no, por lo que pensé en traer esta tecnología y comencé a contactar a varias compañías con estos dispositivos que existen en el mundo, y conseguí que una de Austria se interesara en la labor del Instituto’, cuenta.
En agosto de 2007, la doctora Guy abrió el Instituto de Implantes Cocleares (IICSA), en la Ciudad del Saber. Hasta la fecha ya ha atendido a 200 personas, ofreciéndoles gratuitamente pruebas auditivas y evaluando a posibles candidatos para el implante coclear.
Explica Guy que para poder optar por un implante hay que cumplir ciertos requisitos. La realización de audiometrías, potenciales evocados, tomografías y resonancias magnéticas para dictaminar que se tiene una pérdida de la audición severa o profunda, certificada por un otorrinolaringólogo. ‘El proceso es largo y costoso’, explica la anestesióloga.
Luego se pasa por una evaluación psicológica del paciente y su familia. ‘Si ellos no están motivados, esto no va a funcionar. La rehabilitación es muy intensa y se necesita de mucho apoyo’.
Una terapeuta del lenguaje examina al paciente para determinar en qué grado esa persona podrá ejecutar el lenguaje hablado, y una trabajadora social hará una entrevista para saber con qué recursos económicos cuenta. ‘Al tener todo este conjunto de resultados, el equipo de especialistas del IICSA determina quiénes serán candidatos’.
> Poca ayuda
De momento, IICSA tiene 60 pacientes que podrían beneficiarse con el implante del dispositivo auditivo, pero ninguno cuenta con dinero para costear la operación.
Sólo a tres personas seleccionadas el año pasado se les ha implantado el dispositivo. Estas operaciones fueron donadas por el esposo de la doctora.
Para sostener el IICSA, Guy creó la Fundación Oír es Vivir. ‘Esperamos que a través de la fundación, las empresas que practiquen la responsabilidad social quieran colaborar con estas personas’, comenta.
Por otro lado, la anestesióloga recalca que además de ayuda monetaria, existe la posibilidad de que las políticas inclusivas no sean suficientes. ‘Según los padres que van al Instituto, los niños están en aulas normales, pero no sienten que avanzan porque los compañeros se burlan de ellos y falta más conocimiento de cómo atender a un niño con discapacidad auditiva’.
Es por ello que uno de sus sueños es la creación de una escuela para niños con pérdida auditiva.
‘He tenido pacientes de 12 y 13 años que no saben leer y esto quiere decir que como adultos no serán productivos. Serán una carga para el Estado y al no ser productivos, no podrán salir de los rangos de pobreza’.
En su opinión, el problema radica en la falta de educación y prevención de la salud. ‘Por ejemplo, si una madre contrae rubéola durante el embarazo, su hijo tiene muchas posibilidades de sufrir pérdida auditiva. Si un niño tiene una fiebre muy alta, por meningitis, paperas o por una infección viral, esto puede provocarle discapacidad auditiva’.
> El premio de Cartier
Cynthia Guy, criada en el barrio de Santa Ana, hoy es una de las tres finalistas por América Latina, y la primera panameña, para el Cartier Women's Initiative Awards, concurso mundial de planes de negocios organizado por la empresa Cartier.
Recuerda que leyó sobre el premio en la revista Mosaico y comentándolo en la oficina la convencieron de llenar el formulario de inscripción que aparecía en la internet.
El premio principal son 20 mil dólares para la empresaria que resulte premiada. ‘Esperamos ganar, porque necesitamos ese dinero para la fundación’.
Cynthia Guy estudió medicina en República Dominicana y luego se especializó en anestesiología en Washington University, en Missouri, Estados Unidos.
‘Me quedé allá porque estaba muy endeudada, así que empecé a trabajar. Fui jefa del departamento de Anestesiología en el Missouri Baptist Hospital. Luego, creé el primer centro de tratamiento del dolor en Saint Louis, pero lo vendí a la Washington University’.
Guy, quien asegura estar haciendo todo esto para devolver algo de lo bueno que el mundo le ha dado, está preparando, junto a sus hijas Michelle y Laura Guy, el plan de negocios del IICSA, que deberá presentar en Francia, en octubre, para el concurso por el premio Cartier.
‘Ellos quieren ver cómo es sostenible el Instituto, sus méritos y por qué a alguien le interesaría invertir en este tipo de empresa. Mi plan de negocios no se sostiene con el gobierno, que hasta ahora no nos ha dado nada, sino por la fundación. Así se maneja esto en otros países y esperamos seguir ese ejemplo’.
A pesar de que la especialidad de Guy no se cruzaba con esta nueva faceta de su vida, está decidida a ayudar a los niños y adultos que tienen pérdidas auditivas y espera que más personas se sumen a la causa. |