Carteras en alza
El rol de las carteras ha cambiado: de un mero accesorio donde guardar cosas, se han convertido en proyección de tu persona y en símbolo de estatus.
Ileana Pérez Burgos
La cartera mantiene su rol práctico: es el lugar donde echamos todo lo que queremos transportar adonde sea que vayamos, pero su papel en la vida de una mujer va más allá de eso -si no, viviríamos con mochilas al hombro-.
Si bien desde su concepción cargaron su cuota de estilo, que se sumaba a lo que una llevaba puesto, ahora vivimos en la época del bolso recargado, no en contenido, sino en significado. Es el accesorio más importante de todos, pues la cartera dice muchas cosas de quien la lleva. Toda esta revolución la ha convertido en una pieza más costosa y codiciada.
> ¿Le viste la cartera?
Si una mujer con un enorme bolso de estampado de leopardo con terminaciones en cuero dorado entra a una fiesta, lo más probable es que las otras mujeres en la sala pasen por alto al caballero a su lado, pero no se les escapará la cartera.
‘Esa cartera está ¡wao!’, tal vez lo digan en voz alta o se lo guarden, pero lo pensarán. ‘Espectacular’, dirán muchas ante un bolso de charol rojo.
La cartera puede crear impacto en cuanto entra a un sitio, sea una reunión de trabajo o una cena. Si la cartera no dice mucho —es, por ejemplo, una mala imitación de un bolso Coach con las letras en la posición incorrecta y la lona tesa— se puede condenar a su dueña por ello, a nivel de gusto y estilo.
Si es el Prada Fairy Bag —diseñado por James Jean y cuya lista de espera es de tres meses— será reconocible en el acto, y alabada. Eso también ocurrirá aunque no sea de marca, pero digamos que tiene un diseño parecido al bolso Panamá de Ralph Lauren.
Teniendo tal poder sobre la imagen de una mujer, es un objeto que ahora se escoge más por lo que proyecta o por cuánto nos seduce, que por su función práctica.
‘Para muchas clientes lo importante en una cartera es cómo lucirán con lo que llevan puesto; para otras importa el modelo, y para otras sigue teniendo relevancia la marca, porque en cierta forma una buena cartera dice mucho de ti’, comenta la compradora de carteras de Danté, Priscilla Vizuete. Pero pese a este giro, la función práctica no desaparece : ‘En lo personal, creo que ahora buscan la comodidad de todo lo que puedas llevar en ella, además de sentirse a la moda; más bien podría ser como la frase que es muy cierta 'dime qué tienes en tu cartera y sabré cómo eres’, dice la compradora.
Para ella, las cinco características que hoy se consideran indispensables en una cartera son tamaño, diseño, calidad, marca y comodidad.
El énfasis en diseño ha hecho que desde las económicas hasta las de lujo hayan aumentado en precio asombrosamente, lo que hace que una cartera que ‘dice mucho’ sea muy codiciada —reacción que se esfuerzan por conseguir las casas de moda—.
> Sube igual que el petróleo
Carolina Alvarado (nombre cambiado) recuerda cuando compró hace unos 15 años su bolso Louis Vuitton estilo bucket por unos $500. Entonces era estudiante universitaria y pagó el bolso con su tarjeta de crédito. Hoy es una profesional con mayores ingresos y hay una tienda Louis Vuitton en su ciudad, pero comprarse uno de estos bolsos no está en sus planes inmediatos, si bien no dejan de gustarle, pues aunque de precios es mala educación hablar, ahora el bolso que la atrae ronda los dos mil dólares. Pero en cuanto se enteró de que había rebajas en Furla, fue corriendo y por unos 700 dólares se compró dos carteras (que es lo que le hubiera costado una sin descuento).
El aumento en los precios de los bolsos, no se ha dado solo en los de diseñador.
Demos una vuelta por la Avenida Central. Si bien encontrará zapatos hasta de $1. 99, es muy raro encontrarse con un cartera de menos de ocho dólares. Siguiendo a las tiendas medias, aquella cartera que mostraba las tendencias de las pasarelas pero no era de marca se podía comprar por unos $30, pero ahora están rondando los $60, un precio por el que antes podía hasta encontrar alguna de cuero.
Sí, todo sube, y es natural, pero en el caso de las carteras ha ocurrido porque ahora son un accesorio que se considera más valioso, incluso se considera un bien heredable —como las joyas— a hijas y nietas.
La cartera es a la mujer, lo que el reloj al hombre: es la pieza que en una mirada dice desde su personalidad hasta su estatus económico.
Sí, las carteras son un símbolo de estatus. En ese sentido, las marcas importan mucho y son garantía de estilo. ‘Las marcas reconocidas siempre están a la vanguardia con las tendencias de moda’, puntualiza Vizuete.
Son una señal de estatus tal, que las mujeres incluso compran carteras de diseñador como una estrategia profesional. Por ejemplo, llevan su Chanel el día que intentarán vender un apartamento de lujo, o usan una Fendi para esa reunión donde se negociará un acuerdo de millones de dólares.
Por eso, el bolso de diseñador se ha convertido en uno de esos regalos derretidores por parte de novios y esposos para ocasiones especiales, al mismo nivel de una joya.
No obstante, si la marca no se puede adquirir, el estilo sí, en versiones más económicas, y también es símbolo de cuán actualizada o de buen gusto es la mujer.
> Las reglas han cambiado
Bueno, hablar de reglas en el mundo de la moda es súper passé, pues ya no hay reglas; las opciones se abren como un abanico infinito. Justo las carteras eran las más regidas por reglas que hoy son grandes ‘no’ de la moda.
Olvidado está aquello de que la cartera, los zapatos y la correa tienen que ser del mismo color. Decir eso, o lo que es peor, creerlo, es igual a decir ‘la tierra es cuadrada’.
Otra regla que ha perdido sentido es que en invierno las carteras serán siempre oscuras, y en verano, de colores vivos o claros. Aunque decididamente las carteras de invierno tienden a los grises y negros, que era lo que en nuestro país se consideraba apto para el trabajo, ahora se ven en invierno carteras blancas y en las oficinas carteras rojas.
Frente a lo obsoleto de estas reglas, la cartera puede ser del color que quieras y cuándo quieras, hasta puedes llevarla dorada de día y mate de noche.
El color neutro que va con todo ya no es el negro, sino los tonos cremosos, desde el camel hasta el blanco hueso. De manera que este tono, que antes se pensaba casual y veraniego es un must en el armario de la mujer todo el año, tanto en momentos serios como en los divertidos.
Con colaboración de Roberto Bonner
Dentro de la tienda
Visitando las tiendas, las vendedoras nos revelaron algunos detalles del mundo de las carteras.
En Louis Vuitton, aunque los estilos clásicos —como los de canvas con el logotipo— no pierden vigencia, las mujeres entran en busca de la última cartera, y entre las más buscadas por estos días están las de color violeta.
En Furla, una vendedora comentó que las colecciones de verano suelen ser más económicas que las de invierno (puede deberse a los materiales, pues en verano encontrarás opciones en texturas diferentes al cuero, y en invierno puede que encuentres detalles de pelo de animal). |
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