En huelga de hambre
Algunas mujeres, en su desesperación por bajar de peso, disminuyen drásticamente sus comidas, lo que ocasiona migraña, mareos y bajo rendimiento.
IVIS MARCELA ARMIÉN
Si estás considerando bajar de peso, no creas todo lo que lees ni apliques todo lo que oyes. Dejando de comer o realizando dietas reductoras podrías perjudicar tu salud.
Las dietas reductoras realmente pueden ser muy rápidas en quitarte libras, pero nada saludables. Son adoptadas como patrón de vida por la mayoría de las mujeres que no saben cómo comer y que desconocen que la alimentación es más que llevarse un antojo a la boca o algo que está subordinado a la estética. Por ejemplo, hay una dieta reductora que se basa mayormente en el consumo de frutas y vegetales, pocas proteínas (pollo o pescado) y grasa (helados y dulces de dieta), incluye té o bebidas dietéticas y se realiza de 15 a 30 días. Otras se basan más en las proteínas.
Las dietas reductoras son enemigas acérrimas de la salud y, al ponerlas en práctica, puedes llegar a complicar tu salud gravemente por los siguientes motivos:
El cerebro funciona con glucosa, la que se obtiene por medio de carbohidratos, entonces la falta de energía proveniente de los carbohidratos provoca mareos, falta de concentración, visión borrosa, bajo rendimiento y migraña.
El hambre es producto de la falta de combustible (glucosa) que se extrae de los carbohidratos complejos y necesita ser transformada en el organismo y se almacena en el hígado (glucógeno) para proporcionar, a lo largo de cada comida, energía. Por tanto, el único nutriente que se refleja con hambre es el carbohidrato. Así que cada vez que tengas hambre, come una fuente de carbohidrato complejo (pan, galletas de soda).
La supuesta ansiedad que te provoca comer dulces y chocolates con desespero, no es más que falta de carbohidratos complejos.
Algunas mujeres se mantienen fieles a las dietas reductoras y las siguen al pie de la letra, sin embargo, no bajan de peso, por el contrario, comienzan a ganarlo aunque se encuentren haciendo deportes. Esto sucede porque, a falta de carbohidratos, se activa metabólicamente la producción de grasa y se aumentan los depósitos de grasa en zonas como abdomen, muslos y caderas.
Sentir hambre indica que la ingesta de carbohidratos no es la adecuada o que muy probablemente no has comido en el día. Cuando no se come, se pierde masa muscular y agua, es por eso que se siente un agotamiento permanente y se produce alteración del sueño.
Alimentarse sólo de frutas y vegetales no es sinónimo de comer saludablemente, además siempre tendrás hambre.
No cometas el error de reincidir en las famosas dietas de las celebridades o dietas de moda. Aunque tu peso no sea el ideal, antes de someterte a una dieta reductora o tomar la decisión de disminuir drásticamente tu consumo de alimentos, tienes que tener en cuenta que nadie puede vivir sin comer, que la falta de una alimentación balanceada se refleja en cansancio, mal humor, poca salud, bajo rendimiento y estrés, además de castigarte con el hambre.
Con una alimentación corregida y planificada por un nutricionista puedes lograr un cambio de conducta alimentaria con un método objetivo e individualizado, con el que podrás darte el gusto de ingerir variedad de alimentos. Todo redundará en tu bienestar físico, emocional y mental.
La autora es nutricionista
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