Publicado el Viernes 11 de julio de 2008
  Edición No. 956
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EL PERSONAJE
María Cecilia Prado De Obaldía
Ópera por la paz

Probó la música desde muy joven, para nunca abandonarla. Ha hecho de la ópera su profesión y desea poderle demostrar su talento a los panameños, en su próximo recital.

MARÍA DEL PILAR MÉNDEZ

La mezzosoprano María Cecilia Prado ha cantado ópera en escenarios de España, Francia, Italia, Suiza y Panamá, específicamente en David, Chiriquí, de donde era su madre.

Estudió música en el Conservatorio Nacional y asegura que de haberse quedado en el país sería profesora de música en alguna escuela, pues no hay compañías de ópera.

Sin embargo, sus padres tenían planificado para ella otro futuro. Uno más prestigioso, pero lleno de sacrificios.

Al ver que el juguete favorito de su hija era un piano que le había obsequiado su abuelo, Liliana De Obaldía de Prado inscribió a María Cecilia, a los cinco años, en clases de piano con la maestra Aixa de Muñoz.

A los 12 años entró al Conservatorio Nacional de Música para continuar sus estudios de piano y participó en el coro de la institución.

Cuando se graduó de secundaria, decidió estudiar Bellas Artes con especialización en Música en la Universidad de Panamá.

Durante ese tiempo siguió practicando piano y tenía como profesor a Jaime Ingram. Hasta que un día, tarareando una canción mientras tocaba el piano, el tenor Carlos Tovar la invitó a cantar en el recién formado Coro Polifónico. Nunca más dejaría el canto.

Arnold Walters era el director en ese entonces del Coro Polifónico, y al escucharla cantar la ubicó entre las voces de contralto o mezzos. Luego, empezó a darle clases privadas de canto.

Mientras aún cursaba los estudios de licenciatura, María Cecilia tomó clases de música con Shuko Nakagawa, una profesora japonesa contratada por un tiempo por la Universidad de Panamá.

‘Con tanto estudio de canto, he desarrollado un nivel para ser solista, no he quedado cantando en coros’, dice Prado.

> De un continente a otro

Luego de culminar los estudios en Panamá, sus padres, viendo su potencial para la ópera, la envían a estudiar un doctorado en Musicología en Barcelona.

‘No tenía mucho que ver con la práctica del canto, porque es historia y ciencia de la música, escritura, notación actual y renacentismo’, explica la cantante.

Estando allá decide grabar una maqueta con varias piezas para que la cantante de ópera española Montserrat Caballé la escuchara.

Caballé es una de las más famosas interpretes de ópera del mundo y cuando escuchó a Prado le gustó. Así, la panameña se trasladó a Andorra, España, para tomar cursos con la cantante por dos veranos. ‘A mí quien realmente me abrió las puertas en Europa fue Montserrat

Caballé’.

Después obtiene una beca de la Fundación Carolina. Para concursar por esta ‘participamos cantantes desde México hasta Argentina. Fui la primera iberoamericana becada por esta fundación y la única en canto, tenía compañeros en otros instrumentos’, cuenta Prado.

Al terminar el doctorado, se traslada a Madrid para trabajar con Isabel Penagos, soprano que ha hecho carrera en España y Suramérica. Luego, fue aceptada en la Escuela Superior de Canto de Madrid.

‘Estuve por cuatro años estudiando duro y me gané el premio final de carrera el año pasado, cuando acabé’.

‘Con tantos estudios he podido ampliar mi registro [vocalI hasta mezzo dramática, pero empecé como contralto e hice mucho oratorio. Una cosa ha ido llevando a la otra’, explica.

‘La música es mi vida, mi medio de existencia y me ha cambiado para positivo’.

Asegura que como representante de Panamá era la única en las competencias de canto donde participaba en España y comenta que esto le llamaba mucho la atención a los organizadores. A principios de junio de 2008, ganó el II Concurso Internacional de Canto de Zamora, en Galicia, España.

Actualmente, otra panameña se encuentra en España estudiando ópera. ‘Ha llegado una chica, Nicole Puga, y está empezando en el Liceo de Barcelona’.

Prado afirma que el sendero es duro y hay que superar muchos retos, ‘porque a veces no es fácil el repertorio que te ponen los profesores, pues ellos te tantean para ver si puedes hacerlo. Son muchas asignaturas de canto e idiomas. Es mucho que estudiar’.

Confiesa que por momentos quiso colgar los guantes, pues con dos títulos en su hoja de vida y a punto de sacar un tercero, no le agradaba que algún profesor le dijera cómo tenía que cantar.

‘Terminé porque mi mamá siempre me decía que lo hiciera por el futuro, para que cuando estuviera mayor pudiera enseñar canto. No creo que vaya a sacar otra carrera de canto, ahora es trabajar solamente, pues al tener tantas asignaturas me llamaban para cantar ópera y no podía. Si faltabas mucho te suspendían de la escuela’.

> De gustos

Giuseppe Verdi, compositor italiano, es su favorito, siendo Azucena de la ópera Il Trovatore y Amneris de Aida, los papeles que más disfruta.

También, le ha gustado interpretar a la Zia Principessa de la ópera Suor Angelica del compositor italiano Giacomo Puccini. ‘Es un personaje muy misterioso y me gustan esos papeles’.

Agrega además a la Magdalena de Rigoletto, de Giuseppe Verdi.

> Cuidando la voz

Desde que se decidió por el canto, Prado ha aprendido a cuidar su voz, que es ‘todo’ para ella.

‘Antes no me cuidaba tanto porque no era tan cantante. Era más musicóloga e investigadora musical’, comenta. Ahora habla poco y no toma bebidas con hielo.

‘No como casi helado ni nada frío ni tampoco cosas muy calientes, porque es un trabajo diario y siempre debes tener la voz en buenas condiciones. Todos los días hay que estudiar, vocalizar y hacer ejercicios con todas las vocales y consonantes’, explica.

Prado dice que cuando es invierno debe estar muy bien abrigada y si está en Panamá, ‘donde hace mucho calor’, intenta poner el aire acondicionado del auto no muy fuerte para que no le moleste la garganta.

Continúa su formación de canto con el maestro Enzo Spatola, a quien ella describe como su entrenador. ‘Aunque uno sea profesional uno debe tener a alguien de confianza que te diga si lo estás haciendo bien o mal’.

> Cambios constantes

En esas visitas a su terruño, nota que han aumentado los extranjeros en Panamá, sobre todo de Estados Unidos.

‘Hay más intercambio de culturas y se está mejorando el nivel artístico del país. Como la población ha aumentado, se llenan más los teatros y ayuda para bien’.

Además, espera que la asignatura de Música no sea eliminada de

los planes académicos de las escuelas, aunque sea dejándola como optativa.

Por otro lado, hace dos años estuvo visitando a su amigo, el tenor Carlos Tovar, en el Conservatorio de Música de Panamá.

‘Él siempre le ha puesto mucha pasión a la ópera. Fue becado por el Programa Fulbright y teniendo un maestro así la ópera en Panamá va para positivo cada vez más. Además, es importante que el Gobierno reparta bien los recursos para el Instituto Nacional de Cultura’.

Confiesa que para ella más importante que la música es la familia y viaja a Panamá religiosamente para las fiestas navideñas.

Es madre de una hija y está casada con un español especialista en informática, quien la ayuda a grabar algunas piezas para audiciones.

Tristemente, uno de los mayores pilares de su carrera, su madre, falleció este año. ‘Esta profesión es difícil si uno no tiene un empuje. [Mis padresI me regalaron mi primer piano, mi Yamaha, era pequeñito’.

> Lo que viene

Para noviembre de este año, debuta en la ciudad de Getafe, al sur de Madrid, con la ópera Carmen de Georges Bizet.

Pero más próxima será su presentación en Panamá, organizada por la Asociación de Ex Alumnas del Colegio María Inmaculada. Se trata del recital lírico ‘Tributo a la Paz’, el 24 de julio en el Teatro Nacional.

Allí compartirá escenario con otra egresada del colegio, Jacqueline Puleio, quien ejecutará el piano. Al momento de la entrevista, acababa de llegar de París, en donde se encontraba practicando con Puleio.

Asimismo, le gustaría poder realizar otro recital con diferentes áreas de la ópera.

‘El arte es muy importante en un país, porque deja mucho que decir de éste en otras naciones’, finaliza María Cecilia Prado.


 
 
ESTA SEMANA
Ópera por la paz
El coraje de una madre
Guantes femeninos
 
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