Publicado el Viernes 18 de julio de 2008
  Edición No. 956
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Tocando el cielo

Con una mochila llena de deseos, la panameña Atenas Cardoze partirá el
2 de agosto hacia Rusia para llegar a la cima del Monte Elbrus, que tiene temperaturas bajo cero.

MARÍA DEL PILAR MÉNDEZ

¿Cómo es que terminas haciendo montañismo?

Empecé haciendo caminatas y excursionismo. Luego comencé a ir al Volcán Barú y me gustó todo lo que era de alta montaña. Hace dos años salió la oportunidad, con el Club de Excursionistas del Istmo, de ir al Cerro Chirripó, el punto más alto de Costa Rica, con 500 metros más de altura que el Volcán Barú. El año pasado escalamos el Nevado de Santa Isabel, en Colombia. Allí me di cuenta de que esto me encanta.

¿De dónde sale la idea de subir al Elbrus?

Con el Club de Excursionistas del Istmo se dio la oportunidad. Cuando ellos me lo plantearon, pensé ¡qué rico, Rusia!, pero después recapacité, es muy costoso y lejano. Primero dije que no podría participar por el costo de la expedición [Helly Hansen-Regar, hacia la cima de EuropaI sin embargo me explicaron que buscaríamos patrocinadores, y accedí.

¿Cómo te preparas para esto?

Uno debe tener buenas condiciones de salud. Hay que contar con un buen nivel cardiopulmonar, troto, [suboI escalinatas y tengo una máquina de cardio en casa. Además se necesita tolerancia a la altura.

¿Qué sientes cuando llegas a la cumbre?

Me siento más cerca de Dios, aunque Él está en todos lados. El silencio que uno guarda cuando hace cumbre, te hace amar la vida y que superaste un reto.

¿Tienes otra cima esperando?

No quisiera ir tan lejos como Rusia. Había contemplado, para el próximo año, algunas montañas de Suramérica, como el Aconcagua en Argentina que tiene siete mil pies de altura o ir a Ecuador y Perú que también tienen montañas de seis mil pies.

¿Has realizado otras actividades, además del montañismo?

Me gusta el rappel, ya me tiré en bungee jumping e hice paracaidismo. Es que siento una pasión por la adrenalina.

¿Y qué se come en la montaña?

El metabolismo se hace más lento en las alturas y lo que comes debe ser lo que el cuerpo necesita. Yo soy vegetariana y en la expedición un chef prepara las comidas, que generalmente son a base de papas y el dulce es considerado dentro de la dieta.

¿Recuerdas algo poco común?

Cuando subimos el Santa Isabel en Colombia éramos cinco panameños. Íbamos gateando porque la nieve estaba muy derretida y cada paso costaba muchísimo. Fui la única que hice cumbre con el guía, pues los otros estaban muy agotados. Recuerdo que antes de empezar decían que los vegetarianos no podían hacer esto y cuando llegué a la cima me dijeron ¡viva el poder vegetariano!

¿Cómo hace una mujer sin nada más que lo necesario?

Cuando haces montañismo es cero maquillaje. Tienes que cuidarte mucho del sol, así que hay que usar protector solar. Como mujer llevo más cosas que los hombres, como jabón líquido, baby wipes, etc. Allá es cero baño, no creo que me duche y menos con una temperatura de menos 20 grados centígrados. Uno se adapta a los olores corporales, el cabello va en una cola, todo gomoso, la piel se te reseca y los labios se cuartean.


 
 
 
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