Publicado el Viernes 18 de julio de 2008
  Edición No. 956
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ESTA SEMANA
Una vez más, Venezuela

En el concurso Miss Universo, las latinas fueron las reinas. Venezuela se llevó por quinta vez la corona de este certamen.

Ileana Pérez Burgos

Era lunes a las 8:00 a. m. en Vietnam, cuando se inició la transmisión de Miss Universo 2008; en Occidente todavía era el domingo en la noche; el país asiático había madrugado para ajustarse al horario del continente americano.

‘Toma mucho lograr verse así a esta hora de la mañana’, le dijo la presentadora del certamen, la ex Spice Girl, Melanie Brown, a su compañero esa noche Jerry Springer, en el Crown Convention Center, y el público se veía soñoliento -además de que los vietnamitas no acostumbran aplaudir, así que era una audiencia bastante pasiva-.

Las 15 finalistas que se anunciaron poco después de la presentación en traje típico, habían sido escogidas en un evento preliminar -para el que no se vendieron muchos boletos porque estaban muy caros y se terminaron regalando- por un jurado distinto al de la final y con asesoría del personal de la organización Miss Universo, que había estado cerca de las chicas durante un mes. Así que buena parte de las cartas ya estaban echadas para el domingo.

Las latinas se contaban entre las favoritas, incluso se tenían fuertes esperanzas de que la panameña estuviera dentro de las finalistas. Y sí, de las cinco finalistas, cuatro eran latinas: Miss México, Miss República Dominicana, Miss Colombia y Miss Venezuela.

Finalmente las bellezas colombiana y venezolana quedaron tomadas de las manos, y la corona diseñada por Rosalina Lydster y Kim Lien en Vietnam, se colocó sobre la cabeza de Dayana Mendoza, de Venezuela. Esto llegó como un gran alivio para este país conocido por la belleza de sus mujeres y con cuatro coronas de Miss Universo en su historia, pero que llevaba 12 años sin ganar (desde Alicia Machado).

> Grandes expectativas

A las 9:00 p. m. del 8 de julio (martes anterior a la final), Miss Panamá, Carolina Dementiev, llamaba emocionada a Nikki de Roy, su agente de modelos, para decirle que la habían llamado para participar en una conferencia de prensa. Eso no era lo sobresaliente, sino que a esa conferencia solo habían sido citadas Venezuela, Colombia, Puerto Rico, Italia y Panamá.

‘Eso es buenísimo, Caro, a Justine le pasó lo mismo’, le respondió de Roy, quien aseguró que estaba viviendo la misma experiencia que con Justine Pasek, Miss Universo 2002, que también había sido llamada a una entrevista similar la semana antes del concurso, y añadió que Carolina, al igual que Miss Venezuela, Dayana Mendoza, había recibido algunos comentarios del personal de la organización a manera de guía y eso era buen síntoma.

No obstante, hasta ese momento, de Roy reconocía que la competencia era fuerte y que Venezuela bien podría resultar la ganadora.

Desde principios de esa semana, Dementiev había subido al cuarto lugar en varias listas de pronósticos de ganadora, y las esperanzas crecían con la posibilidad de que estuviera entre las finalistas, ¿o tal vez se llevaría la corona?

El publicista Julio Burgos, quien había ayudado a Carolina a preparar sus maletas, decía dos días antes de la final que ‘es seguro que está entre las 15’, lo único que faltaba por ver era si llegaría a las últimas cinco.

Para muchos, desde Pasek no se había vuelto a enviar una miss tan preparada; Dementiev incluso tenía la misma ascendencia de Justine, hija de madre chiricana y padre ruso; además que había sido campeona de natación y triatlón, modelo desde adolescente y hablaba inglés, español y ruso.

Telemetro dedicó un programa de una hora a Carolina antes de la final, donde conversó su familia, con sus amigas modelos esperando la final en casa de Nikki de Roy y con Alex Medela que se encontraba en Vietnam.

Pero a la mitad del concurso vino el desencanto. Dementiev no estuvo entre las 15 y apenas se la volvió a ver en algunas tomas en grupo y en el camerino.

Al cierre de esta edición, la hermana de Dementiev, Marisol Nicolau, contó desde Vietnam al estilista Ricardo Flores que la miss está afectada por el resultado y viajará a Argentina a visitar una amiga pues no se siente preparada para regresar a Panamá.

> Por favor, respondan la pregunta

La decepción fue mayor para los colombianos, quien con su candidata Taliana Vargas llegaron a estar de manos tomadas con Venezuela. El país vecino no ha ganado la corona en 50 años (en 1958 ganó con Luz Marina Zuluaga). Pero los segundos lugares los conocen bien, pues las candidatas colombianas lo han ocupado en tres ocasiones (1992, 1993 y 1994), y al parecer el punto débil suele ser la pregunta, como en esta ocasión.

Por lo visto los nervios este año nublaron las mentes de las cinco finalistas pues, salvo México, ninguna contestó a la pregunta que se le hizo. Desatendieron la regla ‘escuche bien la pregunta antes de contestar’.

A la pobre Miss Colombia le preguntaron a qué momento de su pasado se transportaría, y ella contestó que no se arrepentía de nada. ¿Cómo así? Lo que pocos notaron es que pese a que ella contestó en inglés, el traductor presente le tradujo la pregunta y lo hizo mal, pues le dijo ‘qué momento de tu pasado cambiarías’.

A Miss Venezuela le preguntaron quién tenía la vida más fácil, el hombre o la mujer, y ella dijo que llegaban de maneras distintas, ellos directo y ellas dando curvas. ¿Qué tenía que ver con la pregunta? Nada, pero tal vez la simpatía con la que contestó le ganó puntos.

Mientras, a la rusa le preguntaron si todavía había discriminación contra la mujer, y ella dijo que las mujeres podían hacer muchas cosas y hasta mejor que los hombres.

Las preguntas fueron puntuales, pero las respuestas parecían más bien vagos discursos políticos.

>'Faux pas' del vestir

Una pensaría que con el traje de gala que lució Miss República Dominicana, Marianne Cruz, sería imposible entrar a cualquier lado, salvo a un cabaré o carroza de Carnaval. Encima el traje era repetido, viejo y se lo había puesto desobedeciendo los consejos de sus asesores.

El diseñador dominicano Leonel Lirio le había preparado un traje blanco para la final, pero ella prefirió ponerse uno que el venezolano Alejandro Fajardo había diseñado para Miss Venezuela 2005, Lisbeth Reyes. Es decir, se puso un traje que ya se había usado en el propio Miss Universo.

La organización dominicana se ofendió, pero de seguro la miss pensará que su decisión fue correcta bajo el paraguas de que llegó lejos.

Por favor, no intente esto en casa. Aunque Marianne salió airosa, es un error de vestido.

> La maldición de Miss USA

¿Qué pasa con los zapatos de las candidatas de Estados Unidos? El año pasado Miss USA 2007 Rachel Smith cayó sentada sobre el escenario en su paseo en traje de noche, y este año Crystle Stewart corrió la misma suerte. A la segunda mención de Miss USA, la chica tocó el piso y se paró aplaudiendo, pero obviamente apenada.

> Las armas de Carolina

Miss Panamá llevaba un as bajo la manga que no contempló ninguna de las latinas que quedaron como finalistas. Ella llevó dos vestidos de gala, de manera que no repitió vestido en ninguno de los eventos del concurso.

Para la preliminar, donde serían escogidas las 15 finalistas, lució un vestido blanco del diseñador venezolano Gionni Straccia, de mucho vuelo y esperó con él impresionar al jurado y clasificar. Pero no fue así, y casi no la alcanzamos a ver en la opción que tenía guardada para la final, un traje fucsia cálido diseñado por Nikki de Roy y confeccionado por Gaby Valenzuela.

Tanto Miss Colombia como Miss Venezuela usaron el mismo vestido en ambos eventos.


 
 
ESTA SEMANA
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Los 100 del teatro
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