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Enguayaberados
Los esposos Alberto
Pons y Patsy Owen están vistiendo al mundo con guayaberas panameñas
Ileana Pérez
Burgos
Alberto
Pons hijo se sienta sobre su escritorio con una taza de café, llega
casi corriendo su esposa Patsy Owen, y se sienta frente a él. El
viste su herencia: una guayabera blanca, de cuello italiano. Ella
lleva una guayabera de jean abierta sobre una camiseta blanca.
Juntos fabrican guayaberas –aunque Patsy insiste en que el crédito
se le dé solo a su esposo– que exportan a diferentes países de
América, alimentando la sed por esta pieza latina, que está muy
de moda, sobre todo en Estados Unidos. Su fábrica comenzó con una
historia de amor, y se ha renovado con una nueva historia, la de
Beto y Patsy.
La primera
El padre de Beto,
Alberto Pons padre, llegó a Panamá desde Cuba a los 24 años. Venía
solo de paso, pues su destino final sería Cleveland, donde tenía
familiares. Pero la historia le cambió cuando conoció a Thays.
Se casó y mudó la fábrica de ropa que tenía en Cuba a Panamá. Comenzó haciendo
camisas y pantalones, y, luego, la camisilla panameña que se usaba
mucho en la época (años 50).
“Agarró la guayabera
cubana y le puso los ingredientes que consideró cómodos y frescos
de la camisilla panameña”, cuenta Patsy de su suegro.
Beto explica que
la guayabera cubana es rígida, tiene un entalle atrás que la ajusta
como si fuera un saco, y hasta se usaba con gatito, además de que
tenía hombreras. Lo que creó su padre era algo distinto.
“Todo lo que ves
en el mundo con este estilo es una mezcla de la camisilla panameña
con la guayabera cubana. El (Alberto Pons padre) le puso Panabrisa,
Pana por Panamá y brisa porque es fresca como una brisa”, dice
Patsy.
A principios de los
80, Beto tiene la idea de exportar las guayaberas al Caribe y de
modernizarlas, poniéndoles cuadros y haciéndolas en más colores.
Y funcionó.
Pero cuando el presidente
Ernesto Pérez Balladares aparece en sus fotos de campaña con una
camisa a rayas, las guayaberas en Panamá sufren un bajón, pues
los hombres adoptan la moda presidencial. Esto fuerza a Beto a
buscar clientes fuera y comienza a fabricar guayaberas para marcas
extranjeras. Así conoce al llamado “rey de la guayabera”, Ramón
Puig, de la Casa de las Guayaberas en Miami. Puig, además de hacer
guayaberas a mano, mantiene cerca de 8 mil guayaberas en inventario,
y de éstas casi el 80% son hechas por los Pons en Panamá.
“Beto se ha encontrado
con amigos de su papá que le dicen: ‘Oye, mira, para que aprendas
a hacer una guayabera, ésta se la compré a Ramón Puig, ésta es
una guayabera de US$200.00’, y Beto les dice: ‘Mira que la etiqueta
dice hecho en Panamá”, cuenta sonriente Patsy.
La segunda
Beto y Patsy se conocían
desde adolescentes, pero no se habían visto en años. Cuando él
llegó como cliente a la agencia publicitaria donde ella trabajaba,
Patsy no solo se convirtió en su publicista sino también en su
vecina, pues él se mudó al edificio donde ella vivía. El reencuentro
les cambió la vida y también las guayaberas.
“He venido a culminar
mi carrera. Es el cliente perfecto, o hace caso o duerme en el
sofá”, dice ella en broma.
“Nosotros la pasamos
muy bien. Es una forma de estar 24 horas juntos, literalmente.
Es lo mejor, trabajar con una persona que quieres por un valor
inferior al que deberías pagarle”, bromea él.
Su gran éxito juntos
fue crear el traje guayabera para mujer. Beto tenía la idea, Patsy
fue dándole forma. Se hicieron pruebas, se lo midieron a las amigas,
algunos clientes locales dijeron que no se vendería, pero una vez
creado el vestido, en el extranjero tuvo acogida. Unos seis meses
después del lanzamiento del traje guayabera en el exterior, Patsy
lo ofreció a la organización de Miss Universo para que lo usarán
las misses en su paseo por la ciudad.
“Tuvo una acogida
bárbara”, dice Beto. Mientras las misses desfilaban por
la ciudad, su celular sonaba con clientes haciendo pedidos. “En
Venezuela compraban el 98% de la mercancía para hombres y 2% para
mujer. Ahorita todo lo que consumen es para mujer”.
Patsy siguió generando
ideas, como la guayabera de denim que lanzó para este Día
del Padre, y se reprodujo en otros productos como faldas, capris,
minis, trajes largos... Todos de jean y estilo guayabera.
En Estados Unidos, la guayabera de denim fue venta récord para
los Pons.
El nuevo diseño para
este fin de año son las camisas guayabera para usar por dentro,
también creación de Patsy, creada para aquéllos que rechazan la
guayabera convencional porque sienten que andan con la ropa de
papá.
Beto también ha comenzado
a trabajar con telas italianas, lo que describe como el sueño de
todo fabricante, y además de Panabrisa, tiene una línea de guayaberas
más finas, que lleva el nombre de su padre Alberto Pons.
“Las guayaberas en
el exterior son el símbolo del latino y hoy por hoy ser latino
está de moda”, comenta Patsy.
La pareja planea
aumentar la producción de su fábrica en un 15% para el próximo
año pues no se dan abasto, al punto que este año no pudieron cerrar
la fábrica para tomar vacaciones. Actualmente, producen 500 guayaberas
al día y tienen a más de 200 empleados.
“Yo pensé que la
marca Panabrisa se iba a quedar en el olvido y hoy por hoy está en
los mejores almacenes de la República y lo extraño es que está en
el departamento de mujer”, comenta Beto.
“El éxito más grande
de Beto es mantener esta línea señorial elegante todavía de moda,
ese no es un reto fácil”, afirma Patsy.
Ahora la pareja está trabajando
en guayaberas para bebés inspirados en su hija María.
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