Publicado el viernes 18 de febrero de 2005 - Edición No. 775 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
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LA VIDA EN FUCSIA

¿‘Sexy’? ¡Auchhh!

Roxana Muñoz

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Alguien o, mejor dicho, algunos se inventaron que ciertas modas y atributos le dan a la mujer un toque muy especial de sensualidad. Entre esos elementos están:

1. Zapatos de tacón alto con el pie bastante descubierto.

2. Cabello largo, si es rubio, mejor.

3. Ropa interior de encaje.

4. Depilación total del bikini.

5. El no usar ropa interior.

Casi puedo imaginar a algunos hombres moviendo la cabeza, dando un rotundo voto a favor hacia esta lista.

Lo que no saben ellos –o se hacen los que no saben– es que casi todo lo antes mencionado duele, da picazón, irrita o cuesta tiempo y dinero.

Antes de seguir, quiero decir que sí conozco hombres que adoran ver a sus noviecitas con zapatos planos y que las quieren aún con el cabello cortito.

Pero, por lo que sé, el grueso de la población masculina no pertenece a ese grupo.

En la zapatería he visto mujeres probándose algún par, en cuanto miran un zapato plano cerrado, tan rico y cómodo, aunque ciertamente feo, salta a decir su pareja: “Cómo te vas a poner eso tan horrible, deja eso para tu mamá”.

Las mujeres tan complacientes que somos sacamos nuestros pies de esa delicia de calzado y buscamos otra opción más alta y puntiaguda.

Ahora, es cierto que muchas mujeres prefieren los tacones. Pero una cosa es usarlos un ratito para una fiesta y otra es salir a recorrer con ellos la Feria de La Chorrera, como ya quisieran algunos insensibles.

Pasemos ahora al cabello largo. Muchos hombres tienen una fascinación por la abundante cabellera de su esposa. ¡No te lo cortes nunca!, dicen.

Claro, ellos lo ven, lo huelen, lo acarician: ¡lo disfrutan! Nosotras tenemos que aguantar el sofoco que nos provoca en verano, luchar contra las puntas partidas, invertir en tratamientos y pasar más tiempo en el secador.

No creo que sea la única mujer que alguna vez ha pensado en lo delicioso que debe ser tener el cabello cortito.

Otra cosa incómodamente sexy es la ropa interior tipo lencería. Bueno, la ropa cara de marca famosa, ésa es rica y suave al tacto. Pero la que usualmente uno logra conseguir suele tener encajes irritantes. Nada como una buena pieza de algodón, lisita, fresquita y que soporte todo como debe ser.

Siguiendo por allá abajo, nadie me quita que eso de la depilación total del bikini es invento de algún sádico o, por qué no, sádica.

He leído historias tan pavorosas sobre el tema que de solo recordar me da cosa. En una revista una mujer narraba que luego de que con cera caliente le habían arrancado la mitad de los vellos estuvo a punto de decir que la dejaran así, pero comprendió que no podía quedar como la versión íntima del barón Ashler.

Lo más triste es que al ratito aquello vuelve a crecer, y entonces. ¿De nuevo para la cama de las torturas?

Mis respetos para todas esas mujeres, porque hay que ser muy bellaca o muy tonta.

Lo otro sexy, eso sí creo que es puro invento de las películas –al igual que lo de hacer el amor en la arena– es lo de no usar ropa interior. Alguien recuerda por allí un comercial donde Brooke Shields decía: “¿Sabes qué hay entre mis jeans y yo? Nada”.

No dudo que eso puso a trabajar muchos cerebros masculinos. Al resto de las mujeres nos produjo espanto. ¿Qué puede ser más incómodo que andar con unos ajustados jeans sin ropa interior? Y debido al zípper ¿qué puede ser más peligroso? Yo digo que nada.

Pero ¿quién nos manda, quién nos pone una pistola en la cabeza? Así dirán los contestarios masculinos.

Nadie, es la verdad, y eso hace que duela más. ¡Auucch!



 
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