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¿‘Sexy’? ¡Auchhh!
Roxana Muñoz
Alguien o, mejor
dicho, algunos se inventaron que ciertas modas y atributos
le dan a la mujer un toque muy especial de sensualidad. Entre
esos
elementos están:
1. Zapatos de tacón
alto con el pie bastante descubierto.
2. Cabello largo,
si es rubio, mejor.
3. Ropa interior
de encaje.
4. Depilación total
del bikini.
5. El no usar ropa
interior.
Casi puedo imaginar
a algunos hombres moviendo la cabeza, dando un rotundo voto a
favor hacia esta lista.
Lo que no saben
ellos –o se hacen los que no saben– es que casi todo lo antes
mencionado duele, da picazón, irrita o cuesta tiempo y dinero.
Antes de seguir,
quiero decir que sí conozco hombres que adoran ver a sus noviecitas
con zapatos planos y que las quieren aún con el cabello cortito.
Pero, por lo que
sé, el grueso de la población masculina no pertenece a ese grupo.
En la zapatería
he visto mujeres probándose algún par, en cuanto miran un zapato
plano cerrado, tan rico y cómodo, aunque ciertamente feo, salta
a decir su pareja: “Cómo te vas a poner eso tan horrible, deja
eso para tu mamá”.
Las mujeres tan
complacientes que somos sacamos nuestros pies de esa delicia
de calzado y buscamos otra opción más alta y puntiaguda.
Ahora, es cierto
que muchas mujeres prefieren los tacones. Pero una cosa es usarlos
un ratito para una fiesta y otra es salir a recorrer con ellos
la Feria de La Chorrera, como ya quisieran algunos insensibles.
Pasemos ahora al
cabello largo. Muchos hombres tienen una fascinación por la abundante
cabellera de su esposa. ¡No te lo cortes nunca!, dicen.
Claro, ellos lo
ven, lo huelen, lo acarician: ¡lo disfrutan! Nosotras tenemos
que aguantar el sofoco que nos provoca en verano, luchar contra
las puntas partidas, invertir en tratamientos y pasar más tiempo
en el secador.
No creo que sea
la única mujer que alguna vez ha pensado en lo delicioso que
debe ser tener el cabello cortito.
Otra cosa incómodamente sexy es
la ropa interior tipo lencería. Bueno, la ropa cara de marca
famosa, ésa es rica y suave al tacto. Pero la que usualmente
uno logra conseguir suele tener encajes irritantes. Nada como
una buena pieza de algodón, lisita, fresquita y que soporte todo
como debe ser.
Siguiendo por allá abajo,
nadie me quita que eso de la depilación total del bikini es invento
de algún sádico o, por qué no, sádica.
He leído historias
tan pavorosas sobre el tema que de solo recordar me da cosa.
En una revista una mujer narraba que luego de que con cera caliente
le habían arrancado la mitad de los vellos estuvo a punto de
decir que la dejaran así, pero comprendió que no podía quedar
como la versión íntima del barón Ashler.
Lo más triste es
que al ratito aquello vuelve a crecer, y entonces. ¿De nuevo
para la cama de las torturas?
Mis respetos para
todas esas mujeres, porque hay que ser muy bellaca o muy tonta.
Lo otro sexy,
eso sí creo que es puro invento de las películas –al igual que
lo de hacer el amor en la arena– es lo de no usar ropa interior.
Alguien recuerda por allí un comercial donde Brooke Shields decía: “¿Sabes
qué hay entre mis jeans y yo? Nada”.
No dudo que eso
puso a trabajar muchos cerebros masculinos. Al resto de las mujeres
nos produjo espanto. ¿Qué puede ser más incómodo que andar con
unos ajustados jeans sin ropa interior? Y debido al zípper ¿qué puede
ser más peligroso? Yo digo que nada.
Pero ¿quién nos
manda, quién nos pone una pistola en la cabeza? Así dirán los
contestarios masculinos.
Nadie, es la verdad,
y eso hace que duela más. ¡Auucch!
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