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Con el sabor fresco
del Mediterráneo
Vicente Chust Godoy
y Julio José Saura participaron de un festival gastronómico cultural,
junto con chefs panameños y peruanos, para deleite de participantes
y estudiantes a los cursos de cocina. Lineth O. Del Cid T.
Los dos viven
en Valencia, España, tierras cercanas al Mediterráneo; por ello la
cocina que manejan se renueva todos los días con los frutos frescos
que ofrece el mar.
Aunque Saura ha vivido
y trabajado por unos 11 meses en Panamá en 1995, a ambos la ciudad
les encantó; a Saura los palpables cambios en edificaciones y a
Chust, una ciudad que no se esperaba, no se la imaginaba así.
Expertos en la materia
Godoy es propietario
de un reconocido restaurante valenciano, Chust Godoy, ubicado en
el centro histórico de la ciudad, donde ofrece a sus comensales
un menú diverso y original, pues el chef es creador de la mayoría
de los platos que ofrece.
Sienten que su profesión
ha cambiado muchísimo en los últimos años, especialmente con la
aparición de cocineros convertidos en estrellas de televisión,
donde animan, comparten, informan y cocinan.
Este cambio es una
razón para encontrarse a la puerta de su restaurante a un grupo
de gente joven, cada vez mayor, que está “cansada de la comida
basura, y que gusta presumir delante de los amigos que han estado
en un restaurante de lujo, donde han comido platos que normalmente
no suelen encontrar por ahí”.
Este visitante joven,
en perspectiva de Godoy, entró a un restaurante con sus padres,
de quienes aprende a asimilar nuevos sabores, pero “claro, les
sigue gustando la hamburguesa, la pizza, la papa frita... en fin,
pero tarde o temprano terminan en un restaurante. Los amigos se
lo cuentan, ven revistas, en la radio o en la televisión. En España,
además, tenemos al cocinero más famoso del mundo” (Ferrán Adriá),
señala. Un concepto que, según Saura, ha ayudado a elevar el nivel
de los restaurantes y el trabajo de los chefs en España.
La participación
en el Festival, la clasificación de “muy bien”, un acercamiento
con países latinoamericanos. “Hemos conocido a mucha gente, que
nos ha abierto el corazón y su casa. Para mí será una experiencia
difícil de olvidar”, afirma Godoy.
Saura, quien es jefe
de cocina en un hotel, comparte y añade “técnicas de cocina y la
utilización de productos distintos a los nuestros. Muy positiva
la visita”.
Cocina de autor
En el restaurante
de Godoy se ofrece al comensal una cocina de autor mediterránea,
donde todos los días se va al mercado a comprar productos frescos,
de la temporada.
“Trabajamos desde
el fou grass hasta la trufa, la seta, las carnes y ante
todo el pescado”, explica Godoy.
Confiesa que aprovecha
todo lo que el mar puede brindarle, por ello cada día se “compra
pescado del mar Cantábrico, por el Norte; por el Sudeste, el Mediterráneo,
donde obtenemos pescado de roca, además de pescado de escama, como
el bagre, la dorada, la lubina y el salmonete”.
De toda la oferta
en carnes y pescado que puede encontrar en los mercados españoles,
Godoy declara su envidia ante la variedad de fruta tropical que
encontró en Panamá. “Soy un enamorado de la fruta tropical y ojalá pudiera
estar a nuestro alcance todo ello”, afirma. Saura agrega a la lista
de envidia de Godoy los tubérculos.
Saura, un chef de
cocina tradicional, explica que la cocina de autor es original
y creada por un chef. “Es crear una nueva receta siguiendo unas
pautas y base dentro de la cocina o bien, transformar un plato,
como el All i pebre, una receta tradicional valenciana, en un Mil
Hojas de All i Pebre, con un toque creativo y original”.
A este significado,
agrega Godoy, algunos le han añadido una historia más fina, donde “algunos
(chefs) son más minimalistas. Y como hay gente para todo..., el
que se centra en el minimalismo luego tiene que parar en un restaurante
a comer”, señala con guasa el valenciano, añadiendo que en el primer
restaurante el comensal se deleita con la vista y en el segundo,
se deleita el estómago”.
Algo más que paella
LA PRENSA | Nicolás Psomas |
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Quedó Godoy prendado “del plátano machado”,
el patacón; el conejo, el pescado con salsa de tomate y las ensaladas. |
Hablar de Valencia
es poner sobre la mesa la paella valenciana, arroz acompañado de
vegetales y mariscos o carne. Pero, ¿qué más puedo comer en Valencia?
Ambos ponen, en primer
lugar, la extensa y rica huerta valenciana, de la cual preparan
verduras. “Tenemos muchos y buenos platos de verduras, pero no
cabe la menor duda que la gastronomía valenciana se basa en el
arroz, no solamente la paella valenciana. Hacemos miles de recetas
con arroz, además de platos con fideos, como la Fideuá; aparte
ofrecemos guisos marineros, con carne”, enumera Saura.
“Ante todo”, sustenta
Godoy, “tenemos una denominación de origen para el arroz Valencia,
la que está impulsando verdaderamente el que nosotros, los profesionales,
usemos el arroz de la denominación de origen, arroz Valencia”.
Una tarea que evita los fraudes en la gastronomía, pues el arroz
no es “simplemente para hacer paella”.
Habla orgulloso Godoy
de todo el proceso de este arroz, que se inicia con el agua con
que riegan los campos hasta la forma de recoger la espiga. Explica
que inspectores continuamente pasan por los campos de arroz “viendo
como va el grano; que en la torva no se mezcle otro tipo de grano,
que a la hora de volver a sembrar dé como resultado un arroz de
baja calidad”.
Trampa para volver
Saura y Godoy pertenecen
a una asociación valenciana que se dedica a promover y destacar
la labor de los profesionales de este ramo.
La asociación, explica
Saura, ha trabajado para la Generalit, el gobierno valenciano,
y la Delegación de Turismo de Valencia para dar a conocer la cocina
regional. Con esta unión han viajado por España y parte de Europa “dando
a conocer la gastronomía valenciana, ante todo”, dice Godoy.
Para la oficina de
turismo, añade Saura, la gastronomía es un atractivo turístico
importante y “eso es lo que tienen que hacer ustedes acá. He notado
que en Panamá aprecian mucho lo de afuera. Y a la hora de comer,
especialmente, los panameños deben aprender a valorar mucho más
su cocina y darle un giro de 90 grados para que la gente, especialmente
los turistas, aprecien su mejor cocina”.
Godoy declara que
ha encontrado “un gran nivel” en la labor profesional, aunque la
infraestructura es pobre, por lo que es menester ofrecerle ayuda.
Acepta Godoy que no conoce mucho de la gastronomía panameña, aunque
en los días que estuvo pudo percibir que muchos chefs “se están
volcando para dar a conocer este gran valor”.
Saura señala que
el encargado del fomento del turismo debe trabajar en ello, pues “además
de hablar del Canal de Panamá, del Casco Viejo y de todas las cosas
buenas que tienen, en Panamá también hay una buena cocina, que
hay gente que trabaja y que está, todos los días al pie del cañón
intentando hacer cosas buenas”.
Durante su visita
tuvieron la oportunidad de comer, –¡y comer muy bien!, asegura
Saura– en Café Balear, en La Trattoria de América, y en el Chalet
Suizo. Además “estuvimos con el chef Charlie Collins, quien en
su casa nos ofreció un menú extraordinario. Fabuloso”, señala Godoy.
Alabaron el trabajo
de los chefs Jorge Jurado y Elena Hernández, profesionales, según
Saura, que “se están preocupando y desviviendo por darle un giro
a lo que los panameños reciben. Pero están escasos de medios y
de ayuda gubernamental”, comenta Saura, quien anima al gobierno
a brindar a los chefs mayor apoyo para ofrecer al turista, en el
apartado de gastronomía, una oferta que les anime a repetir la
experiencia.
Saura empacó en su
maleta muchas ideas que recogió de la gastronomía panameña, especialmente
con un postre que lleva piña, una fruta que tienen en España, pero
que en Panamá le encontraron una nueva tarea. “Pues hemos, Godoy
y yo, aprendido mucho de la gastronomía panameña”, acepta Saura.
“Pues quien diga
que no tiene nada que aprender, está muy equivocado. En esto (la
profesión de restaurador) cada día se está aprendiendo, se está innovando.
Hay tantas cosas que fusionar, productos que combinar, tantas que
no conocemos y otras que sí, que se pueden fusionar”, explica Saura.
Creación
La idea
—¿Cómo se plantea
la creación de un plato?
—Ante todo con el
hambre. Según dijo Cervantes, el mejor condimento es el hambre
y a partir de ahí se va creando.
A veces viendo escaparates,
viendo cosas, yendo a comprar al mercado para casa. Un día se prueba
algo nuevo.
También leyendo.
En esta profesión el que no lea, el que no está al día... Yo cada
vez quiero aprender más, para mí la gastronomía no es ganar dinero,
es algo más... Gracias a ella, estoy aquí en un país maravilloso
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