De vuelta a la realidad
Un acuerdo entre fabricantes de ropa en España y la nueva campaña de los productos Dove intentan recordarnos que los cuerpos de las modelos no son realistas y que los 'reales' sí son bellos.
Ileana Pérez Burgos
Recuerdo que cuando salió Justine Pasek en la portada de Cosmopolitan, le pregunté a un allegado suyo qué había pensado ella al verse. ‘No le gustó’, fue la respuesta, ‘no se reconoce’. La comprendí, la revista con la famosa magia del retoque digital había creado a ‘otra’ Justine.
Asimismo cuando la caricaturista Melissa Leyton vio su retrato ‘retocado’ para el libro Lo mejor de la vida en fucsia, dio la instrucción de decirle al diseñador gráfico ‘tengo 40 años y no lo oculto’, con lo que quería decir que le quitara ese cutis de quinceañera, y así se hizo.
Estas posturas, aunque muy maduras y sensatas, no son las de la mayoría de las mujeres. He escuchado las constantes amenazas que reciben los reporteros gráficos ‘Ay de que me saques fea. Te mato’, ‘Quiero verme como Eva Longoria’, ‘Si me veo gorda, te cortó la cabeza’. Atinadamente, Nicolás Psomas les responde de vez en cuando ‘soy fotógrafo, no cirujano’.
El mundo de la moda y la belleza, con sus campañas de cutis inmaculados (que parecen jamás haber recibido sol, conocido una espinilla ni haber madurado más allá de los 16 días de nacidos) y cuerpos sin un ápice de celulitis, arrugas, manchas ni estrías, nos han creado un concepto físico de la mujer bastante irreal. Nos demos cuenta o no, andamos persiguiendo ese inalcanzable, en muchas ocasiones, a costa de nuestra salud. Por ejemplo, en algunos países, como Argentina, los casos de anorexia han aumentado a tal punto que el gobierno ha tenido que crear medidas para intentar frenar la moda de estar delgadísima, aunque sea controlando la talla de la ropa que se coloca en las vidrieras. En un ángulo menos trágico y más cotidiano, muchas mujeres, frente a ese patrón de cuerpo ‘perfecto’, se sienten inconformes consigo mismas.
El asunto se agrava con más casos de enfermedades físicas en la frenética búsqueda de la imagen soñada, por lo que algunos en la industria de la moda y la belleza hacen esfuerzos para que se vuelvan a apreciar las medidas reales de la mujer.
> Sin retoque digital
La marca de productos para el cuidado del cuerpo Dove, de Unilever, se ha empeñado en quitarnos el filtro que nos hace ver el cuerpo de Gisele Bundchen como ‘la regla’ y la meta a la cual debemos llegar. Así que en 2004 lanzaron lo que llamaron ‘la campaña para la belleza real’, una serie de anuncios que mostraban, no a modelos con cuerpos corregidos con maquillaje y Photoshop, sino a mujeres de la vida real con pecas, muslos gruesos, celulitis, rizos alborotados. . . Todas divinas y felices. Ese era el mensaje: Los cuerpos y rostros reales sí son bellos.
Aquellos que creyeron que esto era un harakiri a la marca, pues nadie quiere verse ‘real’ (la regla de las portadas de revistas, por ejemplo, es que la mujer quiere ver allí a la fantasía de sí misma), se equivocaron. Dove estaba basando su campaña en un estudio realizado entre mujeres estadounidenses que mostró que las mujeres con mayores recursos económicos tendían a pensar que eran ‘más bellas que el promedio’, en contraste con las de escasos recursos, que se sienten menos bonitas; que las actividades relacionadas con la belleza, como ver revistas o comprar productos de belleza, las hacen sentir peor sobre su apariencia, y que lo que las hacía sentir bellas eran cosas tan intangibles como que alguien les diera las gracias.
Esta campaña ha sido exitosa a nivel mundial, pasó de las vallas y anuncios a los noticieros y periódicos por su innovador ángulo. Y ahora renueva fuerzas con el lanzamiento este domingo del comercial de televisión Evolution.
El video (que puede verse en www. youtube. com y www. campaignforrealbeauty. ca) nos quita el velo de la fantasía al mostrar el proceso que pasa toda modelo de revista: maquillaje, extensiones, iluminación, más un detallado retoque digital que la deje perfecta, pero nada parecida a la mujer que se ve al inicio. El comercial termina con la frase ‘No es de extrañar que nuestra percepción de la belleza esté distorsionada. Cada chica merece sentirse bella tal como es’.
Antes de lanzarse, ya estaba en los noticieros otra vez.
En las oficinas locales de Unilever, que maneja la marca Dove, indicaron que esta campaña no está en planes para Panamá.
> 'Large' no es anormal
De Europa también nos llega una noticia que parece darle un giro a la moda, encaminándola hacia tallas más realistas. El 23 de enero, la ministra de Sanidad de España >>> >>> Elena Salgado, y el presidente de la Asociación de Creativos de Moda Modesto Lomba, anunciaron que el Gobierno español y la mayoría de las empresas (80% del sector de la moda de ese país) como Inditex, Mango, Cortefiel y El Corte Inglés, firmaron un acuerdo ‘para promover cánones de belleza saludables y unificar las tallas de las prendas de ropa’.
Uno de sus compromisos es que la talla 46, que equivale a grande o large, no se considere una talla ‘especial’, como ocurre actualmente en países de Europa, y que la talla de los maniquís sea por lo menos una 38, es decir, pequeño o small. Esta parte del acuerdo comienza a regir de inmediato, pero se da un plazo limite de cinco años a los comerciantes para cumplirla.
Esto sería un alivio no solo para las españolas, sino también para las panameñas, pues se venden marcas europeas en el país, cuyas tallas no siempre se ajustan a las curvas de los cuerpos latinos.
El objetivo principal de este acuerdo es lograr que estas no varíen entre las diferentes marcas. Para ello se hará un estudio antropométrico (sobre las proporciones y medidas del cuerpo humano) en mujeres de 12 a 70 años, con el fin de conocer las medidas más frecuentes de la española. Esto se hará con una cabina-láser que mide el cuerpo completo en tres dimensiones. Una vez se conozcan los resultados del estudio, las empresas tendrán 18 meses para ponerlos en práctica y ofrecer el nuevo tallaje a las consumidoras.
La ministra recordó que ‘no es razonable en una sociedad moderna y avanzada que se creen estereotipos de belleza alejados de la realidad social de una comunidad’. ‘Es un compromiso de todos que belleza y salud vayan siempre de la mano’. Agradeció a la industria de la moda española por aceptar este compromiso de autorregulación en el que vienen trabajando desde abril de 2006.
Un comunicado del Ministerio de Sanidad afirma que ‘el modelo ideal de belleza que se propugna en algunas ocasiones desde el mundo de la moda, asociado a veces a una excesiva delgadez y a la búsqueda permanente de la juventud, es inalcanzable para la mayoría de las personas y puede contribuir a provocar, en casos extremos, trastornos de salud graves’.
Por ello, recalca que deben ajustarse las tallas de las modelos de pasarela y de los maniquís en las vidrieras a las medidas promedio de la mujer.
Este acuerdo marca un gran paso para la industria de la moda en general, pues sienta un precedente que podría seguirse en otros países. Además hace evidente que los estereotipos de belleza no son un asunto meramente estético, pues pueden afectar la calidad de vida de las mujeres, y por tanto, merece atención hasta de los gobiernos.
A estos pasos que prometen cambios en la percepción de la belleza del cuerpo femenino, se unen las recientes declaraciones de la presentadora de America's Next Top Model, Tyra Banks, quien tras recibir comentarios burlescos por aumentar 30 libras desde sus días de modelo, aseguró que le molestó, pero que se siente bella y feliz con su figura actual, sin intenciones de correr a rebajar.
Aunque los cambios son lentos, están en marcha.
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