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Publicado el viernes 13 de noviembre de 2009
Edición No. 1026
Personaje
 
‘La participación es poder’
Vannie Arrocha Morán

Markelda Montenegro de Herrera. La primera directora del Instituto de la Mujer tiene sus prioridades claras: establecer oficinas de género en los municipios, impulsar el uso del sello de equidad entre empresas y tener presencia del instituto en todo el país.

 

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LA PRENSA/David Mesa
A los 11 años, Markelda Montenegro trabajó como empleada doméstica en una casa de Bethania; meses después su padre comprendió sus ansias por estudiar; recién se graduó como maestra en el Instituto Normal de David, se casó con Tomás Herrera, a quien le dijo que quería ir a la universidad; su esposo aceptó trasladar a toda la familia (cinco hijos de él y uno de la pareja) a la ciudad capital para que ella aprovechara su beca para estudiar derecho en la Universidad Santa María La Antigua, de donde se graduó con honores en 1988. 

Veintiún años después, esta chiricana fue una de las 12 mujeres participantes por el cargo de directora general del Instituto de la Mujer (Inamu), entidad creada por la Ley 71 de 2008, y quien fue nombrada mediante la resolución Nº 49 del 12 de agosto de 2009, luego de haber obtenido la mayoría de votos del Consejo Nacional de la Mujer.

Aunque en la mayoría de los hogares del país hoy se eduque tanto a varones como a niñas por parejo, aún queda mucho por mejorar en la sociedad en cuestión de género.

¿Cuánto es el presupuesto del Inamu?

Un millón 800 mil dólares de funcionamiento y 320 mil para inversiones, con dos grandes proyectos, que son igualdad de oportunidades y el tema de la implementación del plan nacional contra la violencia doméstica y políticas de convivencia ciudadana.

¿Qué le aporta su trayectoria profesional al cargo?

He trabajado como abogada litigante por 21 años; trabajé más de 10 años como asesora municipalista; fui asesora de las ministras Alba de Rola y Rosabel Vergara; en su momento trabajé con Mayín Correa, una mujer comprometida, un modelo de funcionario.

Tengo las dos visiones: conozco la administración pública, servir, trabajar desde el Estado para la sociedad; desde el ejercicio independiente de la profesión conozco de la tragedia que es trabajar por los derechos humanos y de la familia; y desde el trabajo con el Movimiento de Mujeres, he laborado con las indígenas, sobre todo con la comarca Gnabe Buglé.

¿La panameña debe involucrarse más en la participación ciudadana?

La democracia es participación, eso significa que una tiene que reconocerse como ciudadana de primera categoría. La mujer como parte del 50% de la población tiene  que involucrarse, participación es formar parte de las decisiones, si uno calla no tiene otra cosa que aceptar lo que otros decidan por uno. La participación es poder dentro de la democracia.

En la Universidad de Panamá, en 2008, como en los últimos años, hubo una matrícula de 38 mil 338 mujeres y 20 mil 42 hombres. En las universidades locales oficiales y particulares hay muchas más mujeres estudiando postgrados y maestrías. Sin embargo, la inequidad salarial entre hombres y mujeres se sigue dando, ¿qué propondrá el Inamu a favor de que se aprecie y valore en su justa medida el trabajo de la mujer?

El 70% de los egresados de universidades son mujeres y se gradúan con distinción en las promociones, sin embargo, en la región para iguales trabajos las mujeres ganan hasta 100 dólares menos [que el hombre]. Es una norma de derechos humanos, a igual trabajo igual salario.

Ya firmamos un convenio, con el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, para crear la Unidad de Género y Trabajo. Estamos revisando el cumplimiento de las normas laborales, para la no discriminación y [fomentar] el emprendimiento económico. Además, vamos a estar impulsando el sello de práctica de equidad para las empresas que tienen buenas prácticas laborales, estamos depurando la propuesta y esperamos que para final de 2010 Panamá tenga -al igual que países como Costa Rica- el sello de Equidad de Género y que éste se convierta en un IPSO para las mujeres.

Y desde el Consejo de Ministras de la Mujer de Centroamérica, República Dominicana y Bélice también se está promoviendo el valor productivo, no remunerado, que hacen las mujeres y que es importante visibilizar.

En Panamá hay acoso sexual, pero sigue siendo un tema de silencio para sus víctimas. ¿Falta una ley más puntual?

El Código Laboral establece sanciones y causales para tomar decisiones frente a cualquiera que sea víctima de esta situación, sea hombre o mujer, pero no tenemos el acoso sexual como delito. El hecho social dice que siempre va delante del derecho, tenemos que ser capaces de revisar las normas y adecuarlas a las necesidades que la sociedad nos va imponiendo.

Viene el 25 de noviembre, el Día de la No Violencia hacia la Mujer, ¿cómo combatirán este problema social?

Vamos por 63 feminicidios (hasta octubre); dentro de esa cifra se esconde todo el tema de la violencia doméstica, también la criminalidad, pandillerismo y otras conductas delictivas; lo que sí es cierto es que la segunda causa de muerte de la mujer en el país es la violencia doméstica. Las cifras no reflejan la realidad porque no todo el mundo la denuncia, sólo cuando tiene resultados lesivos.

Por otro lado, la violencia psicológica no se atiende. Hay un registro que no se visibiliza. El problema es lo que no llega y el otro problema es que a las mujeres que denuncian en las corregidurías les dan una boleta de protección y sienten que no tienen ningún respaldo; hay que modificar la normativa y vamos a estar consultando porque hay que modificar la ley, y, a la par de eso, hay que hacer prevención, porque en una sociedad violenta todo el mundo pierde.

¿Violar a una mujer con cuántos años se penaliza?

Antes las penas estaban por los dos a cuatro años, pero con la modificación que se dio al Código Penal se estableció un aumento en las penas; hay agravantes con las que el juez puede aumentar la condena, pero no está al nivel de otros delitos y eso es lo que demandamos las mujeres, que planteamos que es más importante la propiedad privada u otro bien tutelado que la vida y honra de una mujer. Entonces, sí habría que revisar el tema de la violencia contra las mujeres para equipararlo con otra clase de delitos.

El mes pasado, en un canal local, la pregunta del día fue ¿considera que las embarazadas deben seguir estudiando en el mismo colegio? ¿Cómo la comunidad debe tomar estas acotaciones?

Esto es como un semáforo que nos indica la responsabilidad que debemos asumir como padres de familia; nosotros como sociedad debemos cambiar lo que hemos hecho mal y aceptar cuando nos equivocamos.

Las adolescentes embarazadas son una población doblemente vulnerada, porque son estigmatizadas, a veces no reciben el apoyo de su propia familia; entonces ni el sistema escolar ni la sociedad les pueden dar la espalda a estas niñas de primaria y secundaria; no se les puede abandonar, hay que brindarles el apoyo, su derecho a terminar su educación. Hay que seguir enseñándoles valores y el cuidado que deben tener con su cuerpo, hablarles de los riesgos de un embarazo temprano.

¿Seguirá publicándose el Informe Nacional Clara González? ¿Con qué frecuencia?
Cada dos años. Publicará en 2011.

¿Metas para su primer año?
La elaboración de políticas públicas para el programa de igualdad de oportunidades, por medio de foros en las comunidades.

La publicación de Mujer, una revista que saldrá para el 31 de marzo del próximo año para el primer aniversario del Inamu.

En cinco años, ¿qué desea haber logrado para las panameñas?
Presencia del Instituto de la Mujer en todo el país; es necesario acercar las instituciones a la gente, la democracia se construye en las comunidades, porque es allí que vivimos y soñamos y

construimos futuro. Quiero dejar fortalecidos los municipios con oficinas de género, desarrollar proyectos especiales como “mujer y deporte”, “mujer y salud” y “mujer y música”. Becas para mujeres jóvenes. Formar 10 redes anuales comunitarias, para que al final del período haya una muestra representativa.

El período de Markelda Montenegro de Herrera está comenzando, son muchos los retos que tiene por lograr, aunque al revisar su trayectoria, su trabajo ha arrojado buenas credenciales.

La socióloga y miembro de la Alianza de Mujeres de Panamá, Alibel Pizarro, le atribuye que es “una persona comprometida con su trabajo”.

“Es una abogada con muchos años de experiencia”, dice la presidenta del Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos, Elia López de Tulipano, quien declara que “durante su gestión como directora de capacitación en el Ministerio de la Juventud, la Niñez y la Familia, promovió el fortalecimiento de políticas públicas en pro de la equidad de género, se ha mantenido activa en el trabajo comunitario, la experiencia que tiene aporta sustancialmente a su nueva misión”.

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