Páginas que van y vienen
• El libro que siempre ronda mi mesita de noche: No cuento con mesita de noche, pero a la mano siempre tengo El Profeta, de Khalil Gibran.
• El que siempre será bueno para regalar: El Principito, de Antoine Saint Exupery. Sencillez y sabiduría contenida en poquitas páginas es un tesoro.
• El que quisiera tener, pero no consigo: Entrevistas con la Historia, de la periodista italiana Oriana Fallaci. Cuando tengo oportunidad de viajar siempre pregunto por él, algún día espero encontrarlo.
• El que nunca pude terminar: ¡Uf! han sido muchos. Si después de la página 100 el autor no me ha enganchado, me rindo. Pero desde hace años tengo por la mitad Rayuela, de Julio Cortázar, y espero un día terminarlo.
• El que fue mi amor de verano: El Paso entre dos mares, de David McCullough, una obra fascinante sobre la construcción del Canal, me lo leí en Isla Grande durante unas vacaciones.
Otro amor de verano pero más reciente: Rezar, comer, amar, de Elizabeth Gilbert.
• Ese que me hizo reír a carcajadas: El autor es Daniel Samper Pizano y el libro se llama Aspecto Psicológico del Calzoncillo, se lo robé a mi jefa un viernes y se lo devolví (sin que ella se diera cuenta) el lunes. Ahora lo va a saber.
• Lo último que leí que recomendaría: Hasta la Última Gota, de María Mercedes de Corró. Mediante la lectura de esta biografía de Gabriel Lewis Galindo se puede ser testigo de una interesante época de la vida republicana.
Roxana Muñoz
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Intercambio de libros
• El libro en mi mesita de noche: Posiblemente el más habitual sea Para nacer he nacido de Pablo Neruda, con páginas marcadas para volver a leer párrafos significativos. Este está junto a Todo Mafalda.
• Lo más leído: Regreso a los años universitarios, cuando revisaba los anaqueles de la colección Austral. El elegido lo forraba con plástico transparente antes de leerlo en la parada y en el bus. Todavía tengo Azul, de Rubén Darío y El final de Norma, de Pedro Antonio Alarcón.
• Bueno para regalar: ¡Un montón! Da pena descubrir que si la novela tiene más de 15 años de publicación sea un sueño imposible encontrarlo en Panamá, por ello, sigo buscando para Roxana Muñoz El Amante de Marguerite Duras y para Manuel Vega, de Baltasar Garzón, Un mundo sin miedo.
• El sin terminar: Pasé unas navidades con una familia española que acostumbra hacer “amigo secreto”. Preguntaron qué me podían dar. Pedí un disco compacto o un libro. Al romper el paquete de mi regalo me encuentro con un ENORME libro, Los pilares de la Tierra, de Ken Follet, que incluía dibujos y gráficas. Lo peor fue tener que hacerle espacio en la maleta. Está arriba en mi biblioteca, ¡inalcanzable!
• Tomar un café: Me encantaría reunirme con Matilde Asensi, escritora alicantina, en la cafetería Valor, en la Plaza de la Virgen de Valencia, junto a una taza de chocolate, churros, buñuelos y porras. Le tengo apuntadas unas 15 preguntas: quién es en realidad el capitán Glauser-Röist y Ottavia; por qué China y el año 1923 para Todo bajo el cielo, el que actualmente leo. Qué tanto y cuánto tiempo le tomó conocer del Imperio Inca para hacernos viajar junto a Arnau, Marc y Lola.
• Reír a carcajadas: Nada más liberador que las viñetas de Maitena en Mujeres alteradas, con Quino, tanto con Mafalda como sus viñetas contra la burocracia y la vida moderna, y con Charles M. Schulz disfrutar de Charlie Brown, Snoopy y el resto de la pandilla.
Lineth O. Del Cid T.
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Tras la pista del Caldero Chorreante
• El más trajinado por todas las veces que lo he leído: La Familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela. Me tocó leerlo cuando estaba en quinto año y cuando tengo oportunidad lo vuelvo a leer.
• El que siempre será bueno para regalar: Aunque bastante criticado, por lo menos a la gente le interesa leerlo, así que sería El Alquimista, de Paulo Coelho.
• El que quisiera tener, pero no he conseguido: Momo, de Michael Ende. En el dorama (novela coreana) Mi adorable Sam Soon, la protagonista se la pasaba recomendándole ese libro a todo el mundo y me causó curiosidad, pero aún no lo he conseguido.
• El que nunca pudiste terminar: Los caballeros las prefieren brutas, de Isabella Santo Domingo. Para mí fue demasiado que una mujer me dijera que tengo que hacerme pasar por una bruta para que un hombre me acepte y así ser más inteligente que él. Por suerte la autora reconoce que este no es un libro de autoayuda, si lo tomas en serio necesitarías un psicoanalista para reponer tu lapidada autoestima.
• Ese que fue amor de verano: No de verano, pero sí de un castigo en la escuela. Tuve que ir un sábado por una boleta por mala conducta, a sentarme en un salón. Opté por llevarme La Boina Roja, de Rogelio Sinán, que era lo único que tenía a mano. Disfruté cada cuento y el que me pusieran la boleta.
• El libro que es mejor que la película: Los siete libros de Harry Potter, el mundo mágico que se presenta en el cine es fantástico, pero el de los libros es extraordinario. J.K. Rowling se inventó un mundo único, estoy segura de que si voy a Londres me encontraré con el Caldero Chorreante y podré tocar los ladrillos del muro de atrás y entrar al Callejón Diagon.
• Lo último que leíste que recomendarías: Cómo hacer que su hijo se duerma... y se vuelva a dormir, de Vicki Lansky.
• Quisiera saber qué está leyendo... Yariela Gallegos, directora administrativa del Patronato de Nutrición. “No soy muy dada a la lectura, aunque incentivo a todo el mundo a leer. En este momento estoy leyendo Te amo... pero soy feliz sin ti, de Jaime Jaramillo, Papá Jaime. Creo que la enseñanza principal es que para realmente querer, uno debe de empezar por uno mismo”.
• Eso que leí (y me gustó) que me da vergüenza decir:
Bueno, me da un poquito de vergüenza admitir que leí ¿Amar o depender? de Walter Riso.
María del Pilar Méndez
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