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| Cuidado con la mesoterapia |
| Anahil Trómpiz Torres |
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos lanzó una ‘advertencia’ sobre el uso de la fosfatidilcolina, sustancia que se inyecta comúnmente para diluir la grasa. Cirujanos plásticos y dermatólogos en Panamá aseguraron que este fármaco puede ocasionar problemas crónicos. |
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Aunque lo hace para encontrar la belleza física, cada persona que desea someterse a un tratamiento estético invasivo (de aguja a bisturí), debe saber cuáles son los riesgos que esto tiene para su salud. Es necesario que conozca de parte de su médico idóneo tratante (estos tratamientos solo deben realizarse bajo supervisión médica), la procedencia de lo que le inyectarán y sus contraindicaciones.
Tal es el caso de la fosfatidilcolina, utilizada en la mesoterapia para disolver pequeñas cantidades de grasa localizada, un fármaco cuyos efectos, según cirujanos plásticos, no han sido comprobados a largo plazo.
Ante esta situación, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha emitido una advertencia sobre algunas técnicas que utilizan este componente y que se ofertan para “eliminar la grasa”, como lo son lipodisolvente, mesoterapia, lipoterapia o lipólisis por inyección. El ente norteamericano ha alegado que dicha sustancia, al igual que el deoxicolato, no han sido aprobados por ellos para dicho propósito.
El cirujano plástico Raúl De León, presidente de la Asociación Panameña de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, considera que esta etiqueta de peligro que ha proclamado la FDA se debe a los muchos efectos indeseables que se han producido al inyectar algún fármaco debajo de la piel, como puede suceder luego de una mesoterapia.
“Los efectos a largo plazo no se pueden predecir y muchas veces pueden ser dañinos para la salud del ser humano. Con la fosfatidilcolina no hay manera de controlar lo que se inyecta debajo de la piel, hasta dónde va a penetrar y hasta cuánto va a disolver”, declara.
Productos tóxicos. De acuerdo con el cirujano plástico Luis Carlos Moreno, la mayoría de los productos que se utilizan en estos tratamientos estéticos son tóxicos, y asegura que no hay un estudio que garantice su seguridad en el organismo del paciente ni el verdadero efecto que puede producir.
“La fosfatidilcolina no es que sea del todo mala, pero es tóxica y no hay ningún estudio que te diga qué tanto efecto tiene y qué tanta dosis se puede aplicar o qué tan seguro es para el paciente”, alerta Moreno, para quien el dióxido de carbono (CO2) que se utiliza en la carboxiterapia también es tóxico para el organismo.
A su juicio, estos productos, al no demostrar clínicamente cómo afectan al paciente, deberían ser “eliminados de la práctica médica seria y profesional”.
Para el también especialista en cirugía plástica, Edgar Terán, la decisión de la FDA busca “normar” este tipo de procedimientos y que se utilicen los medicamentos que hayan sido realmente experimentados o que garanticen un resultado adecuado a lo que se esté ofreciendo.
Síntomas que la acompañan. Terán advierte que si la fosfatidilcolina se aplica en grandes cantidades puede producir deshidra-
tación, mareos, resequedad en la boca, entre otros síntomas y patologías.
La dermatóloga María Isabel Romero señala además que entre las consecuencias de usar este fármaco se encuentran náuseas, aumento de la sudoración, cuadros diarréicos, modificación en la salivación y en el gusto, y arritmia cardíaca.
Por su parte, Raúl De León afirma que se han reportado granulomas e infecciones bacterianas con el uso indiscriminado de esta sustancia.
¿Técnica condenada? Con respecto a la mesoterapia, De León confiesa que había sido una técnica “muy condenada” en algún tiempo en la rama de la cirugía plástica, sin embargo, en los últimos años se le han reconocido sus beneficios “para algunas personas con depósitos de grasa muy pequeños”.
“No es [un tratamiento] para contornear un abdomen como supone la gente. Sirve para diluir acúmulos pequeños de grasa localizada y algunos tumores benignos como lipomas pequeños. Se ha usado con éxito y bajo vigilancia, pero se debe estudiar bien qué está pasando de aquí en adelante para ver si a la larga tiene efectos benéficos”, informa el cirujano plástico.
Comenta además que la mesoterapia a veces suele usarse después de una liposucción según el caso. “En deformidades que te queden después de la liposucción, que quede algo que no se pudo sacar y tener un resultado bueno”, agrega.
Por su parte, Luis Carlos Moreno explica que la fosfatidilcolina sí reduce acúmulos de grasa, ya que por ser un agente irritante “daña” la grasa cuando se inyecta en el área específica. No obstante, se pregunta “pero ¿es segura?, ¿no puede producir algún tipo de efecto secundario?, ¿puede ser demostrado con un estudio clínico? Mientras eso no ocurra, el producto [fosfatidicolina] es inseguro”.
Reconoce Moreno que dicha sustancia en Panamá y en otros países es de amplio uso como un agente lipolítico (destructor de grasa), pero su uso debe ser controlado y limitado hasta que no se demuestre su seguridad.
Con extremo cuidado. María Isabel Romero, consciente de los efectos secundarios de la fosfatidilcolina, recalca que ésta solo se debe usar en áreas localizadas como el cuello o papada.
“La mesoterapia sí funciona en ciertas cosas y sí se sabe que la fosfatidilcolina produce una disolución de la grasa, pero hay que saber aplicarla, saber de dónde viene el producto, hay que mirar todos los márgenes del producto y quién lo utiliza. Nunca se debe usar en grandes cantidades de grasa”.
Romero exhorta a las personas a tener cuidado con lo que ofertan las estéticas o centros de belleza. “Te proponen resolverte todo en un minuto y te dan una visión que no es lo que te van a hacer. Es importante que la persona sepa adónde va, quién lo hace, debe saber que en ninguna estética se puede hacer mesoterapia porque no hay personal adecuado. La obesidad no desaparece con una mesoterapia”, puntualiza.
La doctora destaca que solo un médico idóneo debe aplicar esta técnica, ya que si la inyección no se realiza en el tejido adiposo, puede destruir la piel (necrosis).
Por su parte, Edgar Terán precisa que en el mercado han ofrecido además mesoterapias con otros componentes, por ejemplo de frutas, que no es más que un “encubrimiento del mismo tratamiento” pero combinado con sustancias aromáticas o frutales. “Las personas se han dado cuenta de que es una pérdida de tiempo y dinero”, sustenta.
De igual forma, menciona la L Carnitina, que también es erróneamente vendida como un lipolítico, cuando en realidad lo
que produce es un efecto inflamatorio.
“La persona sí sentía algo porque [la sustancia] quema y veía como un huequito, pero no era que diluía la grasa, sino que es un efecto inflamatorio”, expone Terán.
Concuerdan los médicos en que reciben en sus consultas a muchas personas insatisfechas con los resultados de la mesoterapia que le aplicaron. |
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