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La hoy secretaria de la junta directiva de la Asociación Panameña para la Planificación Familiar (Aplafa), Jovana Ríos, tiene un largo andar dentro de esta organización, que comenzó cuando ella tenía 14 años y se inscribió como voluntaria del grupo juvenil.
“Eran vacaciones y Yitzel Arcia [actual jefa de la clínica de San Miguelito] me dijo que iba a haber unos talleres que serían divertidos. Pensé, ¿invertir mis vacaciones yendo a estas charlas? Al principio lo dudé, tenía 14 años”, cuenta la oriunda de Santiago de Veraguas.
Arcia, su vecina, no claudicó y le explicó que los cursos serían sobre sexualidad. “Para aquel entonces la educación sexual que yo recibía era en mi casa; me preparó sobre todo para la menstruación. Mi mamá fue más cercana y fue mi mayor fuente de educación sexual”.
Al aceptar la invitación de su vecina y ver que los talleres eran divertidos, con sociodramas y juegos, quedó tan entusiasmada con el grupo que se anotó como voluntaria.
De 23 años y próxima a obtener su título en psicología, Ríos reconoce qie en su adolescencia, hace casi diez años, había un “vacío inmenso” sobre el tema, y “cuando eres adolescente tienes un millón de preguntas y no sabes a quién hacércelas”.
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| Jovana Ríos (al medio con camiseta blanco), a inicios de este año, con el Grupo Juventudes con Opciones de APLAFA en Santiago. |
“Cuando hago talleres con jóvenes les digo que yo sé que muchas veces se preguntan hasta cómo se hacen las mentadas relaciones sexuales, hay gente que no sabe. Una vez en un taller un joven me preguntó cómo una mujer podía tener una menstruación cada mes y por tantos días, y no morirse desangrada”, dice Ríos.
Como joven voluntaria, en su escuela, el Instituto Urracá, sus profesores le permitían hablarles de educación sexual a sus compañeros y profesores de otros salones le cedían tiempo para esto.
“Recuerdo que yo era esa compañera que llevaba condones en la mochila. En la escuelas, los jóvenes del grupo de voluntarios de Aplafa nos volvimos puntos de referencia y nuestros compañeros nos preguntaban”, cuenta.
Considera que la gente piensa que los adolescentes van a preguntar cosas específicas sobre el sexo, pero destaca que cuando se hace educación de pares –es decir, de un joven a otro joven–, se termina en muchos casos conversando sobre problemas emocionales.
“La sexualidad es integral. Sí, hay una parte física, pero también está la parte emocional, de ciudadanía y equidad de género”, afirma.
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| Como parte de la conferencia ‘El derecho de las mujeres a la salud sexual’, en la Universidad Latina de Panamá. |
La evolución. Luego del voluntariado, Ríos pasó a formar parte de la asamblea de socios de Aplafa. Tiempo después, la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF, por sus siglas en inglés) abrió espacios en su junta directiva para jóvenes.
“En Aplafa me dijeron que aplicara”, y a sus 19 años fue elegida. “ Al mismo tiempo Aplafa me eligió para su junta directiva”.
Debido a su integración a la IPPF, empezó a viajar para participar en reuniones internacionales sobre planificación familiar y educación sexual.
“En estas reuniones aprendí lo que más me gusta hacer ahora, que es promover y defender los derechos sexuales y reproductivos tanto nacional como internacionalmente”, dice Ríos, quien también es miembro de la delegación de ONG de países en vías de desarrollo para la junta directiva del Fondo Mundial contra el Sida, Tuberculosis y Malaria.
Comenta que “a veces la gente no tiene idea de que los gobiernos están reunidos decidiendo hacia dónde va a ir el dinero, sobre políticas públicas, que luego terminan afectando a los países. Por eso es importante la participación de la sociedad civil en esos espacios”.
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| Junto a Alex Sanger, nieto de Margaret Sanger, precursora del movimiento feminista y la planificación familiar en Estados Unidos y el mundo, durante la ceremonia de Premios de IPPF/RHO que se realizó en Panamá el año pasado. |
Poder joven. Ríos afirma que actualmente el mundo cuenta con la mayor población joven que ha existido, 1.8 mil millones de jóvenes, “y por tanto las políticas que se decidan a nivel internacional y de país deben reconocer esta realidad”.
“En Panamá, casi 25% de la población, según el último Censo de Población, es joven. De ese porcentaje, 36% vive en situación de pobreza, y de estos 15% está en pobreza extrema”, añade.
Reconoce el crecimiento económico del país, sin embargo, hace hincapié en que estamos en una de las regiones más desiguales del mundo. Además, ese crecimiento juega en contra cuando organizaciones como el Fondo Mundial contra el Sida, Tuberculosis y Malaria, tomó la decisión de que 55% de su dinero se destinaría a países de ingresos bajos según su producto interno bruto, lo que deja por fuera a Panamá.
Por ello, en la última reunión a la que asistió en Ginebra, lograron aplazar la aplicación de esta norma hasta septiembre, para que el Fondo pueda evaluar el impacto negativo en los países de ingresos medios, como Panamá, en donde hay una clara desigualdad de riqueza.
Ríos recalca que “la brecha entre el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva entre gente rica y gente pobre es muy amplia. ¿Cuánto cobra un ginecólogo en una consulta privada? Muchas mujeres no pueden pagar eso ni en sueños, porque están priorizando la comida del día, la educación de sus hijos, y terminan descuidando su propia salud. Los gobiernos necesitan reconocer esa realidad, sobre todo de las mujeres jóvenes”. |