55 mil 74 entradas a través de las redes sociales con testimonios de por qué o por quién #yolucho. Esto solo en los 31 días de octubre de 2012 y promovidas por los residentes de nuestro pequeñísimo país. Aclaro que la campaña trascendió nuestras fronteras; ciudadanos de otras latitudes se unieron a esta gran iniciativa, pero no por eso dejó de ser panameña.
Una visita a la página de Facebook de FundaCáncer nos deja asomarnos al corazón de miles de personas que de una u otra forma han sido tocadas por el cáncer y quieren contar su historia. ¡Qué maravilla! Ya no tenemos que mascarlo en solitario. Este compartir nos abre la puerta a un universo enorme y maravilloso en el que encontramos solidaridad, consejos, recetas para sufrir menos, un abrazo cibernético con la esperanza de que se convierta en uno real, un niño que nos enseña grandes lecciones, un anciano que nos las recuerda, una familia unida, una madre que sufre, un hijo agradecido, tres velitas en un cake para recordar los años nuevos que llevamos en pie, una carrera por la vida, la belleza de un amanecer, lo místico de un anochecer; en fin, todos encontramos algo que nos toca muy profundo.
La gente de FundaCáncer, pacientes, sobrevivientes, primos, hermanos, tíos, abuelos, compañeros de trabajo, niños y grandes, todos seguían de cerca el conteo de entradas y “remaban” porque llegáramos a la meta. La gente de Banco General, un donante que no solo ofrece dinero, sino esfuerzo y compromiso de parte de cada uno de sus colaboradores, promovía la campaña a diestra y siniestra.
Y fue así como por 30 días donante y beneficiado pedalearon para que las entradas aumentaran, para llegar a la meta de 50 mil. La emoción aumentaba con cada informe de progreso, pero aun cuando se veía crecer la cifra nadie bajó la guardia, todos siguieron posteando como si fuera el primer día y se hubieran acumulado solo un par de decenas de entradas. Y fue esa tenacidad la que nos llevó a pasar la meta original con el regalo añadido de que Banco General también lo haría.
¿Qué es lo más valioso de esta iniciativa? Si me preguntan a mí, todo lo que conocí y que ya he descrito someramente, y digo someramente porque no podemos olvidar que son 55 mil 474 historias con las que podríamos quizás empapelar la ruta del Canal de Panamá o 73.46% de la superficie total del país. Con estas historias podríamos suavizar corazones duros, hacer reír al más serio y llorar a quien no tiene lagrimales. Podríamos tentar a los investigadores para que no dejen de buscar una cura para esta enfermedad, podríamos lograr que germinara la semilla que lleve a más jóvenes a convertirse en médicos y enfermeras(os) dedicados al paciente con cáncer, podríamos sentir ganas de comer mejor y de hacer más ejercicio. Podríamos ir al médico periódicamente para asegurarnos de que en lugar de una estadística de muerte seremos una de supervivencia.
Y volviendo a la parte utilitaria de la campaña, hay que decir que cada una de esas entradas representó un balboa para FundaCáncer y en consecuencia para los pacientes del Instituto Oncológico. ¡Qué cosa! Buscábamos dinero y encontramos mucho más, 55 mil 474 cosas más. |