link
 
Inicio Quiénes somos Ediciones anteriores Email Buzón

Publicado el viernes 14 de diciembre de 2012
Edición No. 1186
Por la Sombrita
|
 
¿Y el burrito sabanero?
Roxana Muñoz

La asociación de fabricantes de pesebres está preparando un enérgico comunicado.

 
 

Tuve una pesadilla. Soñé que al burro y al buey los habían expulsado del pesebre. Desperté. ¡Y es verdad!  Entre algunos sinsabores que esperaba en estas fiestas, como que el vasito de guandú iba a costar 9 dólares o que en la oficina me iba a tocar el amiguito secreto más quisquilloso, nunca vi venir esto. Es un golpe bajo.

¿Ustedes no se enteraron? En noviembre el papa Benedicto XVI anunció que los evangelios no mencionan la presencia del buey y el burro en el pesebre. Y con ello nos dejó fuera de base.

Esto es serio. ¿La historia del pequeño tamborilero vamos a tener que cambiarla? Y también tendremos que editar  un montón de cuentos.

 ¿Y qué vamos a hacer con el burrito sabanero? Yo conozco a un par que estarán más que felices de que se le dé una estocada al animalito porque no soportan su tuqui tuqui tuqui tuqui. No sean tan aguafiestas que nada más es una vez al año. Y con el sabanero rueda la cabeza de Arre borriquito, arre burro arre ¿O será que podremos seguir cantando estos villancicos siempre y cuando no tratemos de meter a estos animales en el pesebre? No sé. Todo es tan confuso.

La asociación de fabricantes de pesebres está preparando un enérgico comunicado. Con la cosa tan dura y ahora le quitan figuras para vender. Es el colmo.

¿Por qué la agarran con el burro y el buey? ¿Qué han hecho? Ni se metían con nadie. Todos estábamos tan felices con aquello de que habían dado calor al niñito. Ahora dizque no hay pruebas de que estaban allí. Si a eso vamos,  hay muchas cosas sospechosas en todos los pesebres. Comenzando por un montón de puercos de plástico, pero esos son los que más vienen en los paquetes de animalitos que se venden en esta parte del mundo, así que acá los usamos.

Llámenme revoltosa, pero seguiré poniéndolos en mi  pesebre. ¿Qué otra cosa puedo hacer? ¿Los boto? ¡No! ¿Los dejo en la cajeta? Tampoco.

Aquí alguien me está diciendo que me calme, que deje el alboroto,  porque al final cada uno puede continuar su tradición como quiera. Y es cierto, porque en las casas donde hay niños nadie puede decir qué va y qué no en el pesebre. Lo mismo se cuela un dinosaurio que un robot. Y si ellos están ¿por qué no el burro y el buey?

Comentarios

 

 
Cocina
Horóscopo
Ventana Abierta
Por la Sombrita
Venus
Marte
Moda
Belleza
Conversación
Lista de Ellas
Diario de Mamá
Finanzas
Sociales
 
 
 
Traducir esta página
SONDEO

© 2008-2011. Editorial por la Democracia S.A. Derechos reservados. (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá