Necesidad. La Fundación Soy Capaz surgió luego de que no encontraba los servicios necesarios para mi hijo al graduarse de la escuela, y aún esos servicios siguen faltando. En 2006, reuní a un grupo de madres que estaba en mi misma situación, las invitaba a mi casa y yo pagaba la terapeuta. La voz se empezó a correr y llegaban más, así creció el grupo.
Falta de oportunidad. Cuando el paciente con autismo logra terminar la escuela, vemos que el paraguas de oportunidades termina allí, cuando ya es adulto. Hay una gran necesidad de ayudarlos a ser más independientes para cuando falten sus padres, así como actividades sociales, ya que ellos por su discapacidad para comunicarse no pueden entablarlas solos.
Velar por ellos. Algunos necesitarán monitoreo el resto de sus vidas, pues ya hemos visto que al morir los padres quedan con familiares y hasta vecinos o por las calles. Eso no es lo que queremos las madres que hemos luchado tanto por nuestros hijos. Tenemos una responsabilidad como país.
Proyectos. La fundación dicta talleres de lunes a sábados de artes plásticas, computación y demás, pero tenemos límites tanto en dinero como en atención. Lo que queremos es que alguna administración forme un hogar para ellos y use la plataforma que hemos creado para mantenerlos ocupados durante la semana, no que sea un asilo, y puedan insertarlos en el campo laboral con el monitoreo de especialistas.
Reforzar: Dabaiba Conte, ganadora del premio Héroes por Panamá 2012, asegura que los médicos ahora reconocen mejor las señales de autismo. Afirma que hace falta más refuerzo y exhorta a los padres a reparar temprano en los síntomas, como la falta de contacto visual o no hablar ni socializar con otros niños.
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