“Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante no hay camino, se hace camino al andar...” comienza el bello poema de Antonio Machado, para darnos a entender la vida como un gran viaje, jalonado con metas definidas por nosotros y en el que el tiempo es el gran árbitro.
Fijarnos metas no es aferrarnos al futuro que aún no llega, sino ser previsores en lo posible, pues con o sin plan la vida sigue; pero sin rumbo cuando no hay metas.
Pregúntese si logró alguna o todas las metas que se propuso para 2012. Si no las escribió no sabrá si las logró. Eso no le ayuda pues ha navegado gastando tiempo y energía –vida– sin saber si ha llegado al punto que quería y como quería.
Hay metas de todo tipo, usted las debería clasificar en función de sus intereses, expectativas, deseos y sueños.
Piense en sus metas relativas a salud, pólizas de seguros, su peso y condición física. Revise sus metas sociales o familiares: reforzar sus lazos de amistad, hacer un viaje de vacaciones o comprar otra propiedad para disfrutarla en familia.
Reflexione sobre sus metas financieras personales: sus ingresos, sus bienes, sus deudas, su capital, su actual y futura liquidez, sus ahorros. En términos prácticos lo ideal sería prestarle atención a los aspectos financieros de su vida.
Quien tiene muy pocos o ningún ahorro o demasiadas deudas siente una gran vulnerabilidad, un enorme peso sobre sus espaldas, poca libertad de movimiento, una sensación de derrota y atrapamiento.
Propóngase cambios para 2013: Piense en empezar a ahorrar parte de lo que gana, en iniciar un negocio, en reducir deudas partiendo de un cuidadoso análisis de sus actuales compromisos. Pida en la Asociación Panameña de Crédito sus referencias y mírelas con cuidado. Analice sus razones para explicar por qué está bien o mal con sus finanzas. Si está bien continúe con esas prácticas saludables. De no ser así, es momento de cambiar.
Mire a cuánto ascienden sus deudas, los plazos, el monto mensual de sus pagos, la situación de cada deuda, el acreedor. Piense en ir eliminando aquellas que de no pagarse tendrían consecuencias funestas para su vida en general. Analice cuándo se lanza a gastar sin control y si no se puede controlar, visite un terapeuta.
No pretenda en un año acabar con los problemas que acumuló en un tiempo mayor. Fije un marco de acción que le permita no caer en errores viejos. Usted puede hacerlo mejor si pone por escrito qué concretamente desea lograr en 2013. Ejemplo: “bajar en 50% la deuda de 5,000 dólares de una tarjeta de crédito”. Si esa es su meta deberá dejar de usar la tarjeta y pagar un mínimo de 500 dólares por mes. ¿Puedes hacer eso? Antes de continuar, revise si este objetivo es realista. A lo mejor es más probable fijar el logro de esa meta para dos años, pagando 208.33 dólares por mes, en 24 meses.
Tenga sus metas claras, mantenga su disciplina y jamás las pierda de vista. |