De la dirección
En estos tiempos en que los celulares con cámara y la internet son parte de la vida, han proliferado los videos íntimos. Una mujer se toma unas fotos eróticas o deja que se las tome su pareja.
Los dos están de acuerdo, nadie tiene que meterse, hasta que se separan y él decide, sin autorización de ella, postear en la web ese material. Ministras, modelos, artistas de Hollywood han sido víctimas de esto. Todos los dedos apuntan hacia ella: ¿por qué dejó tomarse esas fotos? Nadie nota la violación a la privacidad que comete quien las publica.
En Estados Unidos los casos son tantos que se les conoce como revenge porno. Varias páginas web lucran con ello. Se vuelve a evidenciar que hombres y mujeres no se miden con la misma vara; mientras ellas son repudiadas y hasta pueden perder sus trabajos por unas fotos hechas en la privacidad, a nadie se le ocurre difundir material igual sobre un hombre, y menos señalarlo con la misma saña. |