Publicado el viernes 25 de febrero de 2005 - Edición No. 776 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
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ESTA SEMANA

Una cara de Pimpinela
Lucía Galán

Una conversación en la que se descubre a una mujer segura, profesional y con firmes exigencias, las que ella entrega al público en cada concierto, con cada disco. Lineth O. Del Cid T.

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Mientras esperábamos, en un salón cercano se realizaba un almuerzo de trabajo. Una joven que atendía el tráfico de los platos estaba pendiente de nuestros movimientos, pues ya se había corrido la voz que Pimpinela estaba en el hotel y que pasada la una de la tarde atendería a los medios de comunicación.

Lucía y Joaquín Galán llegaron al pasillo y saludaron a los periodistas, besos y abrazos para todos. En tanto, la joven llamó a una compañera de labor y con voz emocionada le señaló que “ellos son Pimpinela”. Sonreía nerviosa, estaba emocionada.

No era para menos. Los hermanos Galán iniciaron su carrera artística en 1981, y con cada año fueron ganando premios y verdaderos conocedores de su música, sus composiciones y ese arte para dar vida en el escenario a las letras de sus interpretaciones.

En cada entrevista, al paso de los años, plasmaban la importancia y la fortaleza que su familia les infundaba para añadir nuevos proyectos en su carrera. Recordamos, por ejemplo, los tríos musicales con Dyango y Diego Armando Maradona; las baladas con letras de amor y nostalgia; el vídeo junto a sus padres, sobrinos y primos; el anuncio de apertura del Hogar Pimpinela; la boda de Lucía así como los nuevos trabajos discográficos.

Durante su visita en Panamá, con algunos días de descanso, Ellas tuvo la oportunidad de conversar unos minutos con Lucía Galán, para conocer sus opiniones sobre su profesión, sus proyectos y sobre su hermano, Joaquín, su eterno compañero.

Respeto al público

Con algo más de 23 años de vida artística, Lucía Galán es una profesional con las ideas muy claras. Su vida no ha estado en las columnas de chismes para las revistas de farándula, por lo que poco se ha conocido de su matrimonio, del nacimiento de su hija y su divorcio hace algunos años.

Asegura que luego del nacimiento de su hija su ritmo laboral ha bajado, pues se plantea giras más cortas con la idea de estar más tiempo junto a ella.

Lucía, una mujer de 43 años y “sin pareja”, vive en Buenos Aires, una ciudad actualmente convulsionada y que le preocupa en muchos sentidos. Junto a Joaquín, pone su granito de arena con el Hogar Pimpinela para la Niñez, abierto desde 1996 y donde se cuidan y se atienden a unos 25 menores .

—Inició su carrera desde muy joven. ¿Con esa experiencia qué le puede aconsejar a los que se inician en la vida artística musical?

—Cuando nosotros empezamos, hace algo más de 23 años, lo tomamos con la seriedad de una progresión. Es decir, una carrera con proyección a varios años, no de un disco o una canción pasajera. No sé si es consejo, pero sí creo que les diría que se lo tomen en serio, que se preparen primero, que estudien. [Esta carrera] no es solamente cantar o tener linda voz, es poder hablar, conversar, tener una cultura general, para interiorizarse con la gente a cada sitio que se va, y conocer cómo es la idiosincrasia de ese pueblo. Un artista es mucho más.

Y creo que esa es la diferencia de algunos artistas de antes, que conocimos cuando empezamos, a algunos artistas de ahora. Me parece que se ha desdibujado un poco el concepto de artista.

También está la compañía discográfica que ahora solo busca el éxito de una canción y no la proyección de alguien en sí, de crear un personaje.

Además deben ser disciplinados y respetuosos con su público. Mantener una línea de conducta coherente y los pies sobre la tierra, no alejarse de su familia, de sus afectos, de sus seres queridos, de su esencia.

—¿Cómo falta a la ética un cantante?

—A mí me pasa, que de haber admirado a alguien, y decir ‘cómo me gusta como canta fulano o mengana’, y luego de conocerlos esa voz maravillosa se desapareció. Pues no tolero la falta de humildad, la arrogancia, la omnipotencia. Creerse superiores a los demás, no lo admito y no me permite respetar a esa persona... y hay muchos así.

—¿Le han propuesto grabar en solitario, sin incluir a la otra parte de Pimpinela?

—Nos han propuesto muchas cosas y no lo hemos pensado. Hemos dicho que no. Las canciones que hemos querido cantar solos, pues lo hemos hecho en nuestros propios discos. Sí hacemos cosas por separado, por ejemplo, yo hago trabajos como actriz. En octubre pasado he estado rodando una película entre República Dominicana y Buenos Aires, que se estrenará en mayo. He participado en comedias y en telenovelas de Latinoamérica, en tanto mi hermano ha hecho y sigue haciendo trabajos como productor discográfico, además de mánager de Lola Ponce, cantante que se ha radicado en Italia con un éxito impresionante en la comedia musical Notre Dame de París, que produjo y creó Ricardo Cocciante.

Hacemos cosas por separado, que nos gusta, por vocación, pero nuestra prioridad es Pimpinela.

Afirma sentirse contenta, sin pendientes. Le gustaría, en lo profesional, atender una comedia musical más adelante. En lo personal, “me hubiera gustado tener otro hijo, pero me divorcié y no se dio. Luego llegaron los viajes, las giras”.

Una balada para recordar

Las interpretaciones teatrales de Pimpinela son, definitivamente, parte de la historia musical de América Latina. Baladas con letras donde el amor, la esperanza, el desengaño y la pérdida del amor llegaban al primer lugar en las listas de popularidad en la voz de Lucía y Joaquín Galán.

Y por esa experiencia le preguntamos si la balada seguía vigente, y nos contestó que “hay que hacer de todo para que la balada siga vigente”.

Sostiene que “por más que algunos medios de comunicación crean que pasó de moda, creo que todos cuando nos enamoramos necesitamos de una canción lenta...”, señala, y con una sonrisa pícara recuerda que no se imagina en un restaurante, con una velita, tratando de seducir a alguien y “sonando una canción de heavy metal a todo lo que da...”, y aunque le gusta el heavy metal, es música para otro momento. Lucía sigue apostando por las baladas.

Comentó que hace algunos días hablaba con su hermano Joaquín y otros artistas, que las baladas de hace 10 años, con compositores como Manuel Alejandro, Pérez Botija, Juan Carlos Calderón, tienen “una enorme diferencia en cuanto a calidad, a letras, a música”, a lo que se ofrece hoy, aunque si bien ahora, con “intérpretes maravillosos como puede ser Juanes, quien ha revolucionado la música y dice cosas de otra manera, yo sigo apostando por esas baladas”, dice.

Lucía Galán apuesta y asegura que seguirá fiel al romanticismo y a bailar lento en alguna discoteca y “por que vuelva todo ese juego tan lindo y romántico”, apunta con una sonrisa.

Hermanos y familia

Lucía y Joaquín viven en Buenos Aires con sus familias, aunque se trasladan por una temporada a la casa que tienen en Madrid, España.

Cuando su hija, Rocío Luna, era pequeña se la llevaba de gira y recuerda “las mudanzas de cada viaje con mi hija... por lo exagerada [que soy] yo”. Ahora la permanencia en Buenos Aires, explica Lucía, se debe al inicio de la vida escolar de su hija de ocho años así como los estudios de su sobrino de 14 años. Esta situación familiar les obliga a mantener giras más cortas, “ya estamos más selectivos a la hora de decidir cuánto tiempo vamos y a dónde vamos”, señala.

Admite que no pasa más de 15 días fuera de Argentina, tiempo en que la niña se queda con el padre, del que está divorciada y con el que mantiene una excelente relación, explica Galán, pero su apuro se debe a “quiero disfrutarla y verla crecer”.

—¿Qué es un hermano?

—Es un mal necesario. Hay que trabajar las relaciones, ya sea con un hermano, un compañero, un marido, de socios y padre. En mi caso, puedo decir que mi hermano ha sido mi sostén en muchos momentos difíciles de mi vida. Es una persona con la que me divierto mucho trabajando, apuntamos los dos hacia los mismos objetivos, que es amar nuestra profesión y al público.

Somos muy obsesivos, exigentes y perfeccionistas en cuanto al trabajo y no entiendo cuando alguien dice: ‘Uuh a mi hermano no lo veo hace cuatro años o no le hablo por teléfono’. Ese tipo de relación no la entiendo y quizás esa persona no entienda la nuestra, pero es la que tenemos y es la que nos gusta tener.

Desamor
La favorita

¿Es más fácil pelearse que amarse?

“Creo que es más difícil amarse que pelearse. En cada disco compacto de nuestra historia musical había una o dos canciones “de pelea”, pero éstas eran las que más impacto causaban, las que más difundían en la radio, eran las que más despertaban cosas en la gente y evidentemente ha quedado como si nos hubiéramos peleado 23 años.

Nosotros le cantamos al amor, a todo lo bueno que nos da el amor así como a todo lo que el amor nos quita. Sinceramente, la base de todo lo que hemos hecho en estos años, fue la mezcla de estas canciones cotidianas, dialogadas y actuadas como pequeñas obras de teatro arriba del escenario”.





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