Flores marchitas
Ayer, gracias a Dios, se terminó el popular (dicen ellos) programa Buscando a Pepito. Qué tristeza me dan estos programas que dicen ser para personas con criterio formado, pero el que tengamos criterio formado no quiere decir que nos guste la vulgaridad.
Lo poco que vi de este programa fue la publicidad que saturó la pantalla del canal de televisión en la última semana, y si así es la propaganda, cómo será el programa completo.
Flores marchitas para este programa nada educativo, plagado de irrespeto hacia la teleaudiencia.
Carmen de Caballero
Una crítica
Soy relacionista pública y además mujer ante todo, y me molesta ver cómo es utilizada la imagen de la mujer en los medios de comunicación. No me cabe en la cabeza que para vender un producto siempre se tiene que usar a la mujer mostrando su cuerpo. ¿Acaso somos un objeto sexual?
¿Por qué en los programas de noticias informales (Al descubierto, Código cuatro) las presentadoras pareciera que van a un baile o más bien a modelar? ¿Por qué hay que mostrar tanto cuerpo para informar? Me parece que se están pasando con eso de la moda, si lo comparamos con los noticieros matutinos y vespertinos de todas las televisoras. Las y los presentadores son jóvenes, elegantes y no se muestran ‘en cueros’ para poder informar.
A mi parecer todo tiene su momento y lugar, ¡qué pasa mujeres, hay que darse su lugar, qué le estamos enseñando a las generaciones futuras!
Elmina Smith de Crastz
Felicitaciones
Estimada Vannie [ArrochaI:
Le escribo estas líneas para felicitarla por la publicación del interesantísimo artículo sobre ‘los cien años del Teatro Nacional’ (18 de julio). Me ha enseñado muchas cosas de la historia gloriosa que tuvo desde sus inicios nuestro primer escenario nacional y a la vez, me hizo recordar mis añorados años entre 1988 y 1991 cuando me presenté con el Coro Polifónico de Panamá en tres representaciones: La novena sinfonía de Beethoven, el Te Deum en do de W. A. Mozart, y el Gloria en re de Antonio Vivaldi (estas dos últimas en primer estreno a nivel nacional).
Me he enterado en su artículo de la publicación de una agenda oficial de espectáculos a realizarse en el Teatro Nacional con motivo de este tan trascendental acontecimiento para la cultura y la sociedad panameña. Por ejemplo, la representación de la ópera Madame Butterfly del maestro de la ópera italiana Giaccomo Puccini, a cargo de la Fundación Ópera de Panamá (que la desconozco hasta ahora), deberá ser uno de los eventos capitales de la celebración de los cien años del Teatro Nacional, con la esperanza de que a nuestro teatro se le reivindique su más alto prestigio de ‘primer escenario de las artes mayores por excelencia’.
Ojalá el Inac en conjunto con otras asociaciones u organismos cívicos, de beneficencia, etc. , unan sus esfuerzos para proyectar una emprendedora campaña de divulgación sobre el gran valor histórico y cultural del Teatro Nacional a todas las capas sociales del país.
Ojalá muchos políticos que en este año preelectoral se agitan por alcanzar curules de poder, incluyan en sus agendas el significado que el Teatro Nacional representa para la identidad cultural panameña. Así como que invierten miles de balboas por día en propaganda política electoral, deberían invertir mayores recursos para publicitar los cien años del Teatro Nacional por la radio, la televisión y la prensa escrita.
Saturemos a nuestro país con la mejor política, que es la de hacer cultura para convertir a Panamá en un país verdaderamente libre y próspero.
Atentamente,
Prof. Carlos Iván Grimas A. |