Publicado el Viernes 25 de julio de 2008
  Edición No. 956
| Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
Secciones  
Sólo para ellas
Sólo para ellos
Ventana abierta
Por la sombrita
Esta semana
Conversación
Finanzas
Belleza
Salud
Lista de Ellas
Diario de mamá
Moda
Evento
De la cocina
Horóscopo
Ediciones anteriores
Suplementos  
Martes Financiero
Pulso de la Nación
Recetario
AprendoWeb
DIARIO DE MAMA
La importancia de reír
Julieta de Diego de Fábrega

Dicen por ahí que lo que diferencia a los humanos de los animales es la capacidad de pensar, sin embargo, yo creo que muy importante también para hacer la diferenciación es la capacidad de sentir y de mostrar dichos sentimientos.

Llorar, por ejemplo, es una función fisiológica que en el caso de los seres humanos ayuda también a limpiar el alma –además del globo ocular-. Sabemos que hay muchas razones para llorar y no necesariamente todas implican el sentimiento de tristeza con el que inicialmente se asocia el llanto. Hay quienes lloran de alegría, de emoción y en algunos casos simplemente porque sí. Recuerden que hay mucho llorón en este mundo.

En el otro extremo están los que no lloran, nunca, jamás. No lloran por el dolor físico ni por el emocional. Sorprendentemente este grupo es muchas veces el que llora en el cine cada vez que ve morir a la mamá de Bambi. Ya sé que esto es muy raro, pero así es como lo he visto funcionar.

Antes de pasar a hablar de la risa, quiero dejar bien claro que el llanto es una de las herramientas más útiles que posee el ser humano y que debe aprovechar cada ocasión que se le presente para usarla. Es justo y necesario llorar y debemos hacerlo con frecuencia. Si usted es del grupo de Bambi, empiece a practicar, tiene mucha cancha que recuperar. ¡Ah! y se me olvidaba, es indispensable que enseñemos a nuestros hijos la importancia de llorar desde chiquitos. Es más difícil aprenderlo de grande, se los dice la voz de la experiencia.

Reír, por su parte, es igualmente importante que llorar y también debemos hacerlo con frecuencia. El escenario ideal para una persona promedio implicaría reír –ojo, no sonreír- con gusto por lo menos diez veces al día y llorar por lo menos una. Esta desproporción no se da porque reír sea más importante que llorar, sino porque derramar lágrimas es una acción que requiere un poquito más de trabajo y tiene muchos más efectos secundarios que reír —por lo menos en el caso de las mujeres que deben volverse a poner la cara después de cada lloradita—.

La risa es como más facilona aunque no deja de ocasionar lágrimas cuando es muy intensa. La risa es una acción que siempre nos hace sentir bien, produce una buena ‘vibra’ y en algunos casos hasta rellena nuestro recipiente de energía. Quien ríe bastante siempre ve la vida más bonita. La risa tiene la capacidad de disminuir la magnitud de las tragedias y nos permite ponerlas en su debida perspectiva. Al reírnos ejercitamos una buena cantidad de músculos en el cuerpo poniéndolo a funcionar un poquito mejor, y aunque muchos dicen que cuando la gente se ríe mucho se le achurra la cara, yo opino que quien está reído siempre luce más bonito que quien está con cara de candado.

Yo creo que si los científicos se animaran a estudiar a las personas que ríen mucho descubrirían que viven más y mejor... bueno, seguro mejor, porque ahora vivir más depende hasta de la forma de caminar y a la velocidad que vamos destruyendo el planeta pronto más no va a ser posible porque no habrá ni un pedacito de tierra donde amarrar el caballo, pero ese es un tema aparte.

Antes de terminar quiero decir que reírse de uno mismo es una de las risas que más ayuda a limpiar el alma, es casi tan efectiva como llorar en lo que a limpieza se refiere. La mayoría de las personas se toman a sí mismas demasiado en serio y olvidan que la mayoría de las veces el mundo no las anda persiguiendo, que no es personal, que si se tomaran a sí mismas menos en serio serían definitivamente mucho más felices. Sería bueno proponerse reír más cada día –aumentando la cantidad paulatinamente para que no haya un descalabro total-. Seguro entre reír y llorar en la medida que sea necesario mantendremos el espíritu en forma y listo para sobrellevar cualquier vendaval.


 
 
 
Corporación La Prensa - Todos los Derechos Reservados 2007