Publicado el Viernes 25 de julio de 2008
  Edición No. 956
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POR LA SOMBRITA
¡Aló! Sr. periodista, ¿me ayuda con la tarea?

Es casi costumbre acusar a los medios de comunicación de no cumplir con su papel en la educación. Los que lo dicen nunca han trabajado en un diario.

Roxana Muñoz

Habrá razones para dudarlo, pero los periódicos sí ayudan a la comunidad. A ver, que lo nieguen los vendedores del mercado, que usan el papel para envolver verduras; las señoras que tienen perico y los chicos empaquetadores del supermercado, que necesitan forrar las botellas de vino y otros objetos que se pueden quebrar. Además, no hay como el periódico para limpiar los espejos.

Y una de las contribuciones más importantes que los medios informativos impresos hacen a la comunidad es ayudar a los niños a hacer tareas.

Cuando empecé a trabajar en el periódico, en un tiempo muy lejano donde aún no había internet y el teléfono celular era un lujo que casi nadie se permitía, la gente llamaba a la redacción del diario para preguntar por los nombres del nuevo gabinete de Gobierno, para confirmar si mañana había clases o para verificar en qué distrito quedaba Curundú.

Con cada Mundial de Fútbol o Juegos Olímpicos los maestros solían pedir a los niños un álbum de tales acontecimientos, hechos, por supuesto, a punta de recortes de periódicos. Según los maestros, eso era para ayudar a que se ganaran unos puntos fáciles. ¿Fáciles? Muchos niños se acordaban de que había que entregar el álbum cuando ya faltaban tres días para que acabara el Mundial, y por acá venían los padres a suplicar por todos los periódicos de las últimas semanas que pudieran conseguir.

Cientos de chicos llegan a nuestras oficinas –obligados por sus maestros, claro– a preguntar cómo caramba logramos poner este producto todos los días en la calle, a nosotros mismos nos asombra.

Ya perdí la cuenta de a cuántos jóvenes he ayudado a hacer tesis y tareas contándoles cómo es mi trabajo. A quien nunca olvidaré es a una chica universitaria que vino a entrevistarme con grabadora y todo, parecía muy seria. Me pidió: ‘cuénteme todo lo que hace aquí’ y al terminar de hacerle un resumen, le pregunté si tenía algunas preguntas específicas sobre la profesión de periodista. Por respuesta volvió a encender la grabadora y sin pestañear me soltó: ‘hable todo lo que quiera, pero que sea bastante, por favor; necesito llenar 10 páginas de esto’.

Cuando le conté esto a un colega me confesó que él recibió con orgullo, todo pechón, a unos alumnos que decían interesarse en su especialización de periodismo, y cuando al finalizar les preguntó por qué justamente lo habían elegido a él y a su trabajo, le dijeron: ‘es que ya los otros temas los habían agarrado’.

La discusión de temas de interés mundial como el Tratado de Libre Comercio, el Protocolo de Kyoto o algunas expediciones espaciales, también nos traen extrañas llamadas como la siguiente:

‘Aló, buenas. ¿El periódico ha sacado algo del TLC? ¿Sí? Me lo puede fotocopiar completito, pero todo lo que ha salido, ¡eh! y enviar por fax, por favor. ¿O sabe qué?, mejor, yo soy suscriptor del periódico, ¿no podrá hacerme un paquetito y me lo mandan mañana tempranito a mi casa junto con mi periódico?’

Aunque de una fina manera se les explique que eso no se puede, algunos se ponen muy enojados cuando les mencionamos que para obtener esa información tienen que venir a la hemeroteca, en horas de oficina, o consultar los periódicos en el archivo digital, que es gratis y está en la web.

Con la llegada de internet menos gente llama acá. Aunque todavía atiendo llamadas de madres o abuelas desesperadas que, eso sí, muy apenadas me confiesan, por ejemplo, que Rogelín olvidó decirles que mañana debía llevar todas las noticias que habían salido en la semana sobre una crisis de las bolsas financieras. Cuando pregunto en qué grado está el niño, que la maestra le anda pidiendo semejante cosa, la respuesta es: ‘Rogelín, viera usted, ya está en segundo año de la universidad’.


 
 
 
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