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Ropa nueva
Llegó el mes de reinventarnos el guardarropa, pero ¿compramos
mucha ropa barata o poca ropa cara?
Ileana Pérez Burgos
Diciembre es el mes de renovación del armario.
Compramos ropa nueva para los días de fiesta y también algunas
básicas que esperamos se queden con nosotras el resto del nuevo
año.
Pero así como comprar puede ser divertido y todo un placer, también
puede ser una tarea kilométrica y frustrante. A veces ocurre lo último
porque olvidamos ese viejo dicho de “lo barato sale caro”. Aunque
muchas veces lo barato sale muy bien, para algunas piezas de ropa
este dicho es muy cierto.
Pantalones S.O.S.
Los pantalones son una de las
piezas que más tiempo duran en
el armario. A diferencia de una blusa, que terminará usándose de
una a dos veces al mes, un pantalón puede usarse hasta dos veces
por semana, o por lo menos, cuatro veces al mes. Y a más uso, más
calidad debe tener, para resistir las múltiples lavadas y ensuciadas.
Una lección valiosa en cuestión de pantalones es que a más barato
el pantalón más chica correrá la talla. Por ejemplo, si vas a un
almacén económico donde el precio de los pantalones oscila entre
cinco y 15 dólares, notarás que si usualmente eres talla 7/8, en
este estilo tendrás que usar 11/12 ó 13/14. Es decir, hasta tres
tallas más grandes de tu talla real. Tener que comprar talla 19/20,
cuando la tuya es 11/12, hace un mar de diferencia sobre tu autoestima
y también dice mucho de la calidad del pantalón. Si a consecuencia
de esta compra económica terminas pensando que estás más gorda
y te deprimes cada vez que ves la etiqueta del pantalón, no valen
la pena los dólares que te ahorraste.
Para tener una autoestima más estable y mejor calidad de ropa,
lo aconsejable es invertir en un pantalón fino, aunque por la misma
cantidad termines comprando uno en lugar de dos. Este, por su calidad,
durará más lavadas y puestas. Además, al ser de tu talla, te entallará tan
bien que cada vez que lo uses te sentirás despampanante. Será un
empujón para tus ánimos.
Trajes de noche
Hace unos años, Año Nuevo era sinónimo de traje largo y formal.
Eso ha cambiado y ya hasta los trajes de graduación de las chicas
se han simplificado. Estamos en la era de la comunidad y los toques
personales. Comprarse un traje de noche para las fiestas de diciembre,
está passé. Ahora para Año Nuevo, una se viste como para
cualquier día de discoteca.
Aún así, puede que seas invitada a alguna fiesta de cierta formalidad,
para lo cual necesitarás un traje largo. En este caso, irremediablemente,
tienes que planificar un gasto extraordinario en el presupuesto,
pues estos vestidos son más costosos, generalmente van desde 200
hasta más 1000 dólares.
Otro inconveniente es que con
la intención de que nadie tenga
un traje repetido, las tiendas no traen variedad de tallas de un
mismo diseño. De manera que aunque encuentres un diseño que te
encante, puede que no lo encuentres en tu talla.
Al momento de comprar estos
trajes, también debes considerar
si la tienda ofrece servicio de entalle y costura (la mayoría de
las veces siempre hay que hacerle algún ajuste al vestido). Si
no lo ofrece, debes añadir el gasto de la costurera al costo del
vestido.
Pese a que mucho cuestan, estos
trajes solo pueden verse como una inversión si eliges un estilo
que podrás usar varias veces
(por unos dos años). Si solo lo usarás una vez en la vida, es un
gasto.
Los baratillos son buen momento
para comprar trajes de noche pues encuentras trajes de buena
calidad hasta a mitad de su precio
original. En ese sentido, noviembre y diciembre no son buenos meses
para comprar este tipo de vestido, porque es temporada alta. Sin
embargo, échale un ojo a las tiendas cuando llegue enero.
Otra opción es mandarte a hacer el vestido. Esto no necesariamente
es más económico, pues la tela y la hechura de calidad no son baratas.
Salvo en los casos en que copias un traje de diseñador, pues la
copia costará mucho menos que el original.
Esta también es una forma de garantizar que el estilo que llevas
es el tuyo y te entalla perfecto. Solo toma en cuenta que este
proceso requiere de por lo menos dos sesiones de entalle, así que
elige el modelo con tiempo.
Toma en cuenta que:
* Entre menos pedrería y menos acampanada sea la falda,
más vida tendrá el vestido. Es decir, más veces y años podrás usarlo
sin que se vea pasado de moda.
* Evita a toda costa las mangas abultadas.
* Prefiere líneas sueltas y telas suaves que son más
imperecederas.
* El color que te libra de
conflicto es el negro. Pero no tienes que amarrarte a este con
tantos tonos hermosos de donde escoger.
Otros colores clásicos en trajes de noche son el rojo y el champaña
(beige doradoso). Evita el azul, que no le va bien a todo el mundo
(a menos que seas de piel blanca y cabello oscuro), y los marrones,
que no dan luz a las pieles trigueñas. Aléjate del blanco, a menos
que seas la novia o graduanda, pues es un tono inapropiado para
asistir a bodas (lo usa solo la novia).
* Toma en cuenta que los trajes
turquesa y fucsia son los que más pierden color con el tiempo (les daña más la luz). Puedes considerar
en su lugar un rosado pálido o un verde menta, que son tonos primaverables
muy lindos.
* Si tienes que cogerle puntadas
a los costados o a la basta, no cortes el sobrante. Puedes necesitar
una alteración más adelante
si engordas un poco o si lo prestas a otra persona.
* Guarda los trajes de noche
en un cobertor o bolsa negra y en la parte más oscura del armario,
para que se conserve mejor. Coloca dentro de la bolsa papel o
bolsitas captadoras de humedad.
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