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Judy Amado de Méndez
Ayuda a Casa Esperanza en lo que mejor sabe hacer: recolectar
fondos, los cuales se necesitan para los programas que se desarrollan
en la capital y en las zonas indígenas de Chiriquí y Veraguas
Manuel Vega Loo
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| Judy Amado de Méndez no duda en decir que tiene 47 años de
edad y que tuvo su primer hijo a los 33 años. |
A Judy Amado de Méndez la conocen por ser uno
de los motores impulsadores de la gran gala que organiza Casa Esperanza
para recolectar fondos, muy necesarios para efectuar sus programas
de ayuda y orientación entre la niñez panameña.
Desde
hace 11 años pertenece a la junta directiva de Casa Esperanza,
donde ha desarrollado su vocación de ayuda y servicio hacia los
demás, la cual conoció durante sus años escolares gracias a sus
tutores católicos.
Es
madre de tres hijos, y una profesional y empresaria desde hace
12 años. Siempre se ha destacado en su campo laboral gracias
a su carisma y empeño, el cual utiliza, año con año, para conseguir
fondos para Casa Esperanza, que este año tendrá su evento anual
el 10 de diciembre en el hotel Marriott.
A
Judy Amado de Méndez no le molesta decir que tiene 47 años
de edad y que tuvo su primer hijo a los 33 años. “Considero que
soy un buen ejemplo para las mujeres, ya que primero me consagre
como profesional y luego empecé mi familia”.
–¿Siempre
dice su verdadera edad?
–No, a veces me la aumento, porque si digo que tengo 50 años
me dirán: ¡oye, qué bien conservada estás! Mientras que si les
confieso mis 47 puede decir que estoy algo maltratada.
Un salto inesperado
Aunque
es hotelera de profesión y su fuerte desde hace 25 años
es la organización de eventos, se graduó en la década del 70 en
el área de la microbiología, profesión que nunca ha ejercido.
Judy
Amado de Méndez confiesa que pese a su interés por las ciencias
y el conocimiento de las nuevas enfermedades, nunca se vio trabajando
en un laboratorio, por eso comenzó a trabajar en el Instituto Panameño
de Turismo, donde tuvo su primer contacto con el sector hotelero
y turístico. Además descubrió el mundo del mercadeo.
Su
interés por el mundo de la hotelería coincidió con el regreso
de la cadena Hilton a Panamá, para administrar el mítico hotel
El Panamá. “Allí ingrese al departamento de Ventas. Fue una gran
experiencia, ya que en esa época era uno de los hoteles más importantes
del país”.
Tras
un buen desempeño logra ingresar en la cadena Marriott,
que abría por segunda vez un hotel en el área de Latinoamérica. “En
ese momento de mi vida decidí que debía estudiar hotelería, porque
realmente era mi vocación”.
Conseguí una beca para estudiar en el Instituto Klessheim de
Hotelería y Turismo (Austria). “Fui la primera panameña que se
ganó una beca para estudiar en esa institución, la cual egresa
a los mejores profesionales en el sector”.
Con
el título
Judy
Amado de Méndez, quien habla fluidamente el inglés y el
español, y se defiende algo con el francés y el alemán, regresa
a su puesto de trabajo ya con un título y muchos años de servicio.
Al ver esto, sus jefes la nombran Maitre
D’ Hotel (administración
de los banquetes), área de trabajo que generalmente está dominada
por hombres a nivel mundial. También fue la primera mujer de la
corporación Marriott en laborar en el sector de seguridad y prevención
de accidentes.
Cuando
la cadena Marriott dejó el país hace unos 12 años, decidió independizarse
y abrir su propia empresa.
Judy
Amado de Méndez decora, diseña, coordina y crea eventos
sociales en diferentes ramas. Profesionalmente tiene muchas fortalezas,
sobre todo en el área corporativa y lo único que no le gusta organizar
son los quinceaños, porque le tiene miedo al contacto de los adolescentes
con el licor.
Ella
se preocupa continuamente por la niñez, en la que incluye
a sus hijos adolescentes, a los cuales siempre les dice que el
ser humano nace con una caja de herramientas, la cual hay que saber
mejorar con el tiempo.
Reconoce
que muchas personas vienen a este mundo sin ninguna herramienta
en su caja, por lo
que requerirá del apoyo y la comprensión
de los demás para llenarla y seguir adelante.
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