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Mamá, descansa
Después del parto toda la atención se dirige
al nuevo bebé; la propia madre olvida que también necesita cuidados
En los nueve
meses que dura el embarazo todos los cuidados se dan a la madre:
que coma bien, vaya al médico, que no se canse, que no se esfuerce.
Sin embargo, una vez ha nacido el niño, la atención es toda para
el niño, y esto es muy normal.
Pero, pasado el parto, la madre puede
sentir fuertes cambios de ánimo que tienen su origen en el desequilibrio
hormonal y en las tantos dudas y temores que pueden sobrevenir
de traer a un nuevo ser al mundo: “podré cuidarlo”, “seré una buena
mamá”. Estas preocupaciones pueden ser más en el caso de madres
solteras o de aquellas que atraviesan problemas económicos.
Justamente, por toda esta situación,
la madre y quienes la rodean no pueden olvidar que ella también
necesita cuidarse. Un aspecto importante es el descanso. El que
ella esté bien redundará en beneficio del bebé.
A muchas mujeres durante el embarazo
se les dice: “duerme ahora todo lo que puedas”; esto es en realidad
un excelente consejo, pues cuando el niño llegue a casa tendrá que
ajustar todos sus patrones de sueño. Un recién nacido típico se
despierta aproximadamente cada tres horas, necesita ser alimentado,
cambiado y consolado. Sobre todo si se trata del primer bebé, la
madre puede sentir un cansancio enorme.
Es probable que durante varios meses
mamá no sepa lo que es dormir ocho horas seguidas, sin embargo,
hay algunas medidas que se pueden tomar para que la nueva mamá repose
y tome fuerzas para hacer en las mejores condiciones posibles su
labor.
Acepte la ayuda: En este momento
es bien recibida toda la ayuda que familiares y amigos quieran
darle, ya sea para hacer mandados, limpiar la casa o cocinar. Sería
ideal que durante las primeras semanas mamá pueda ocuparse básicamente
de alimentar al bebé y cuidar de los dos.
Duerma cuando el bebé duerma: Al
principio puede ser difícil acostumbrarse porque esto significará aprovechar
algunos minutos de descanso varias veces al día, pero si suma ese
tiempo verá que ha obtenido algo provechoso.
Ahorre pasos y tiempo: Mantenga
la cuna del bebé cerca de su cama para alimentarlo durante las
noches, por lo menos durante los primeros meses.
Modere las visitas: Los nuevos
papás se sienten felices de mostrar a sus conocidos al bebé. Sin
embargo, las visitas extensas pueden ser agotadoras para la madre,
quien necesita de todo el tiempo disponible para descansar. Deje
que alguien más atienda a los visitantes y no se sienta mal por
pedir permiso a sus amigos para ir a tomar una siesta.
Salga de casa: Ahora más que
nunca tiene que encontrar unos minutos para estar sola. Esto será posible
con la ayuda de su pareja u otros familiares que la apoyen en el
cuidado del bebé. Prográmese para salir de casa todos los días
por lo menos 15 minutos; esto le permitirá ejercitarse y tomar
otro aire para seguir con su nueva labor de madre. Si no le es
posible salir, tenga a mano un libro de su agrado o ponga un disco
que le guste para despejar su mente.
Recurra al biberón: Luego
de las cuatro primeras semanas, pregúntele a su médico por la posibilidad
de emplear un biberón con leche materna para alimentar al bebé ocasionalmente.
Esto permitirá que otra persona además de la madre pueda alimentarlo
durante las noches. Con esto la madre ganará un poco más de descanso.
Es normal que las madres sientan
el impulso de entregarse las 24 horas al cuidado de los recién
nacidos. No pueden olvidar que para hacer esto deben estar bien
alimentadas y descansadas. El tiempo utilizado en cuidarse a sí misma
ayudará a estar de mejor humor para atender al bebé y tratar con
su pareja.
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